Las tasas de los plazos fijo, ya comienza a mover sus oxidados engranajes. Señalan en las entidades que ya no sólo buscarán mantener el niveles de depósitos en pesos , sino también tentar a los ahorristas para que comiencen a desdolarizarse.
En las mesas de dinero de los bancos lo saben: será difícil, y para ello habrá que reforzar el premio.
En el menú de alternativas que ya se han adoptado, se redujeron las tasas de los plazos fijo en dólares desalentando estas colocaciones; por otro, se estiraron algunos puntos porcentuales las que pagan los depósitos en pesos.
Una nueva etapa
Para un depósito a 3 meses de plazo, hoy se llega a pagar una alícuota del 20% anual en una entidad privada, aunque el promedio de los bancos ubica sus tasas entre el 14% y 16% anual, lo que también implica una suba de casi dos puntos porcentuales del promedio anterior.
“El ahorrista mantiene la idea de que el dólar está barato. Contra eso tendremos que luchar los bancos y la única herramienta son las tasas de los plazos fijo”, señalaron.
En rigor, en los últimos días, la tasa Badlar, que se paga a los plazos fijo mayoristas de más de $ 1 millón, tocó el 13% desde el 12,9% que se tenía en días previos. Sin embargo, en las entidades señalan que se descuenta que en el mediano plazo, la tasa Badlar podría incrementarse aún más y que, en los niveles minoristas, esto implica una suba de 3 puntos porcentuales sobre la tasa mayorista.
Otra de las variables que impulsó la decisión de los bancos es la salida de depósitos. En junio, según el BCRA, se retiraron casi $ 1.000 millones del sistema por lo que el stock de depósitos a plazo del sector privado en pesos registró un nivel de $ 56.362 millones, un retroceso de 1,6%.
Al que depositó dólares...
En el caso de los depósitos en dólares, no hubo revancha. “Tenemos más dólares de los que queremos o podemos aplicar al negocio exportador, por eso recortamos las tasas”, señalaron en una entidad financiera de capital nacional.
“No hay interés en mantener la tasa en niveles pre-elecciones, eso ya pasó y ahora se concentrarán los esfuerzos en ganar nivel en pesos”, agregaron.
Las tasas que pagan las entidades en plazos fijo en dólares hoy van desde 0,3%, el mínimo para un plazo de 30 días, hasta un máximo 3,25% en el caso de un depósito a 90 días. Sin embargo, el promedio ronda el 1% anual.
sábado, 18 de julio de 2009
Emprendedores de las islas del Tigre
En el vivero hidropónico Villa Mónica se ofrecen cursos y se venden productos cultivados sin tierra. “Es un sistema de cultivo poco difundido en la Argentina, pero aportaría una solución inteligente al problema de la desnutrición, por su facilidad de implementación y su alto rendimiento”, dice Arturo. En 55 hectáreas de invernáculos, se consigue una producción similar de frutas y verduras a la que se logra en 1.200 hectáreas de cultivos convencionales. ¿Cómo es esto? En un metro cuadrado de tierra se pueden sembrar nueve plantas de lechuga, que se cosechan al cabo de 75 días. En cambio, con el sistema hidropónico se pueden sembrar 30 plantas por metro cuadrado, que están aptas para comer en 60 días. Suficiente para alimentar a una familia de cuatro personas, ya que se pueden intercalar con cultivos variados: tomates, berro, espinaca, rabanitos, berenjena y rúcula.
Hay cuatro esquemas para los cultivos hidropónicos: el primero se compone de tuberías ahuecadas, similar al sistema de riego por aspersión, aunque elevado y no subterráneo. El agua con nutrientes corre en forma intermitente por los tubos en un sistema cerrado, con lo que no hay desperdicio de agua potable. En cada orificio se coloca una semilla, que irá madurando hasta hacerse planta.
El segundo esquema es una variante del anterior y consiste en colocar los cilindros en forma vertical. Es el más adecuado para cultivar frutillas, con la ventaja de que quedan limpias al sacarlas de la planta.
El tercer esquema consiste en cultivos en macetas con una mezcla de turba y perlita en lugar de tierra. Es un sistema ideal para vegetales que crecen en plantas, como los tomates y berenjenas.
El cuarto esquema se denomina “floating” y es similar a colocar agua en una pecera con un sistema de oxigenación, arriba se coloca una plancha de telgopor agujereada, donde se siembran las verduras.
Un kit para empezar los cultivos hidropónicos cuesta $ 1.200, e incluye la capacitación. Si se saca la cuenta de cuánto una familia gasta en verduras y frutas en un año, la inversión es rentable. “Muchos pequeños productores que destinaron sus terrenos a la soja están tomando cursos de hidroponia para autoabastecerse y complementar sus ingresos con la venta de frutas y verduras”, dice Antonio. Por otra parte, “cada vez más personas se vuelcan a la alimentación natural, y hay pocas cosas tan gratificantes como cultivar los propios alimentos. Con el agregado de que los cultivos hidropónicos pueden hacerse hasta en un balcón”.
La propuesta que Mónica y Arturo ofrecen en su vivero es pasar un fin de semana en las cabañas y tomar un curso básico de hidroponia. Para los turistas que sólo van por el día, la opción es tomar el té y hacer una visita guiada al vivero para conocer los conceptos básicos de este método de cultivo del futuro.
El sabor de la miel
Marta Mattone es una pionera en el desarrollo de la apicultura en el Delta. Su padre fundó el establecimiento apícola Fe y Esperanza en 1946, y fue quien le enseñó el oficio. La familia de Marta vivió varios años en el Delta y luego se trasladó a Buenos Aires para que los hijos pudieran ir a la escuela. Sin embargo, una vez que se casó, a principios de los 80, volvió a vivir en la isla y retomó el negocio familiar de criar núcleos de colmenas, que es el insumo principal con el que trabajan los apicultores. Ni siquiera había luz eléctrica, y había pocos pobladores en la región. Una década después, resurgió el turismo y Marta se hizo conocida por la venta de miel pura y la producción de cerámicas en su taller. Los turistas que se acercaban hasta su casa en la isla de Tres Bocas para comprar miel, jalea y polen, comenzaron a interesarse por la capacitación. Marta implementó entonces cursos de cerámica y de apicultura. Hoy se ofrecen desde visitas guiadas al colmenar, hasta un curso completo de apicultura de tres meses. También, en combinación con otros emprendedores, se puede hacer trekking, canotaje, cabalgatas y pasar un día de campo con almuerzo campestre y merienda incluídos. Por otra parte, junto a su marido Sergio iniciaron un emprendimiento de cabañas turísticas (www.micasaeneltigre.com.ar). Hoy cuentan con cuatro casas totalmente equipadas en las que reciben a turistas de fin de semana (tanto argentinos como del exterior), y algunos inquilinos permanentes que se mudaron a las islas buscando una forma de vida menos acelerada y en mayor contacto con la naturaleza. “Uno aquí está alejado, pero al mismo tiempo está cerca del centro”, dice Sergio, quien viaja todos los días hasta su taller en el barrio de Villa Urquiza. “A mí me lleva 20 minutos llegar en lancha hasta una guardería en San Fernando, y de ahí son 30 minutos en auto o en tren hasta mi trabajo”, asegura.
En la época en que se fundó Fe y Esperanza, y hasta 1950, las islas del Delta eran el centro de producción frutihortícola que abastecía a Buenos Aires, y esto generaba actividades conexas, como la mimbrería para elaborar canastos. Pero la época dorada del Delta terminó con las inundaciones de los 50, reflejadas con crudeza en el clásico filme “Los isleros”, de Lucas Demare, con Tita Merello. Sin apoyo gubernamental, los pobladores perdieron todo y debieron emigrar hacia “tierra firme”. De los 25.000 habitantes que había, quedan apenas 5.000 permanentes, aunque según la Agencia de Desarrollo Turístico de Tigre, 60.000 personas visitan el Delta cada fin de semana.
Turismo sustentable
La actividad turística es hoy un pilar del desarrollo económico del Delta, desplazando a otras actividades extractivas e industriales. A partir de la crisis de 2002, se produjo un boom de desarrollos inmobiliarios con barrios cerrados y countries náuticos. Pero no se trata de un fenómeno nuevo. Durante la segunda mitad del siglo XIX la zona del Delta ya era un centro de recreación turística importante gracias a la visión de Domingo Sarmiento, quien instaló en una de las islas su casa de fin de semana, que se puede visitar como museo. Sarmiento insistió en las favorables posibilidades de desarrollo de las islas y luchó por los derechos de los colonos a poseer las tierras que trabajaban. Durante su gestión, la línea de ferrocarril a San Fernando se extendió a Tigre, lo que facilitó el comercio de productos del Delta, básicamente frutas frescas y sus derivados, y favoreció el establecimiento de lugares para pasar el día.
Desde la Agencia de Desarrollo Turístico del Tigre se promueven circuitos por las islas, como el de Tres Bocas, al que se llega tras 20 minutos de navegación en lancha colectiva, y se puede recorrer a pie, visitando distintos establecimientos productivos, restaurantes y casas de té. Uno de los más antiguos es el de La Riviera, que conserva el estilo original del “Recreo” construido hace 60 años.
Los emprendedores se agruparon en la Asociación Delta Natural para resolver problemas de infraestructura, como la recolección de basura. También participan de programas de capacitación, como el que llevan a cabo junto al INTA sobre “turismo rural y establecimientos agrícolas sustentables”, y arman promociones conjuntas para los turistas. Los nuevos isleros demuestran que es posible combinar producción, turismo y naturaleza para crecer en forma sustentable.
María Gabriela Ensinck
Hay cuatro esquemas para los cultivos hidropónicos: el primero se compone de tuberías ahuecadas, similar al sistema de riego por aspersión, aunque elevado y no subterráneo. El agua con nutrientes corre en forma intermitente por los tubos en un sistema cerrado, con lo que no hay desperdicio de agua potable. En cada orificio se coloca una semilla, que irá madurando hasta hacerse planta.
El segundo esquema es una variante del anterior y consiste en colocar los cilindros en forma vertical. Es el más adecuado para cultivar frutillas, con la ventaja de que quedan limpias al sacarlas de la planta.
El tercer esquema consiste en cultivos en macetas con una mezcla de turba y perlita en lugar de tierra. Es un sistema ideal para vegetales que crecen en plantas, como los tomates y berenjenas.
El cuarto esquema se denomina “floating” y es similar a colocar agua en una pecera con un sistema de oxigenación, arriba se coloca una plancha de telgopor agujereada, donde se siembran las verduras.
Un kit para empezar los cultivos hidropónicos cuesta $ 1.200, e incluye la capacitación. Si se saca la cuenta de cuánto una familia gasta en verduras y frutas en un año, la inversión es rentable. “Muchos pequeños productores que destinaron sus terrenos a la soja están tomando cursos de hidroponia para autoabastecerse y complementar sus ingresos con la venta de frutas y verduras”, dice Antonio. Por otra parte, “cada vez más personas se vuelcan a la alimentación natural, y hay pocas cosas tan gratificantes como cultivar los propios alimentos. Con el agregado de que los cultivos hidropónicos pueden hacerse hasta en un balcón”.
La propuesta que Mónica y Arturo ofrecen en su vivero es pasar un fin de semana en las cabañas y tomar un curso básico de hidroponia. Para los turistas que sólo van por el día, la opción es tomar el té y hacer una visita guiada al vivero para conocer los conceptos básicos de este método de cultivo del futuro.
El sabor de la miel
Marta Mattone es una pionera en el desarrollo de la apicultura en el Delta. Su padre fundó el establecimiento apícola Fe y Esperanza en 1946, y fue quien le enseñó el oficio. La familia de Marta vivió varios años en el Delta y luego se trasladó a Buenos Aires para que los hijos pudieran ir a la escuela. Sin embargo, una vez que se casó, a principios de los 80, volvió a vivir en la isla y retomó el negocio familiar de criar núcleos de colmenas, que es el insumo principal con el que trabajan los apicultores. Ni siquiera había luz eléctrica, y había pocos pobladores en la región. Una década después, resurgió el turismo y Marta se hizo conocida por la venta de miel pura y la producción de cerámicas en su taller. Los turistas que se acercaban hasta su casa en la isla de Tres Bocas para comprar miel, jalea y polen, comenzaron a interesarse por la capacitación. Marta implementó entonces cursos de cerámica y de apicultura. Hoy se ofrecen desde visitas guiadas al colmenar, hasta un curso completo de apicultura de tres meses. También, en combinación con otros emprendedores, se puede hacer trekking, canotaje, cabalgatas y pasar un día de campo con almuerzo campestre y merienda incluídos. Por otra parte, junto a su marido Sergio iniciaron un emprendimiento de cabañas turísticas (www.micasaeneltigre.com.ar). Hoy cuentan con cuatro casas totalmente equipadas en las que reciben a turistas de fin de semana (tanto argentinos como del exterior), y algunos inquilinos permanentes que se mudaron a las islas buscando una forma de vida menos acelerada y en mayor contacto con la naturaleza. “Uno aquí está alejado, pero al mismo tiempo está cerca del centro”, dice Sergio, quien viaja todos los días hasta su taller en el barrio de Villa Urquiza. “A mí me lleva 20 minutos llegar en lancha hasta una guardería en San Fernando, y de ahí son 30 minutos en auto o en tren hasta mi trabajo”, asegura.
En la época en que se fundó Fe y Esperanza, y hasta 1950, las islas del Delta eran el centro de producción frutihortícola que abastecía a Buenos Aires, y esto generaba actividades conexas, como la mimbrería para elaborar canastos. Pero la época dorada del Delta terminó con las inundaciones de los 50, reflejadas con crudeza en el clásico filme “Los isleros”, de Lucas Demare, con Tita Merello. Sin apoyo gubernamental, los pobladores perdieron todo y debieron emigrar hacia “tierra firme”. De los 25.000 habitantes que había, quedan apenas 5.000 permanentes, aunque según la Agencia de Desarrollo Turístico de Tigre, 60.000 personas visitan el Delta cada fin de semana.
Turismo sustentable
La actividad turística es hoy un pilar del desarrollo económico del Delta, desplazando a otras actividades extractivas e industriales. A partir de la crisis de 2002, se produjo un boom de desarrollos inmobiliarios con barrios cerrados y countries náuticos. Pero no se trata de un fenómeno nuevo. Durante la segunda mitad del siglo XIX la zona del Delta ya era un centro de recreación turística importante gracias a la visión de Domingo Sarmiento, quien instaló en una de las islas su casa de fin de semana, que se puede visitar como museo. Sarmiento insistió en las favorables posibilidades de desarrollo de las islas y luchó por los derechos de los colonos a poseer las tierras que trabajaban. Durante su gestión, la línea de ferrocarril a San Fernando se extendió a Tigre, lo que facilitó el comercio de productos del Delta, básicamente frutas frescas y sus derivados, y favoreció el establecimiento de lugares para pasar el día.
Desde la Agencia de Desarrollo Turístico del Tigre se promueven circuitos por las islas, como el de Tres Bocas, al que se llega tras 20 minutos de navegación en lancha colectiva, y se puede recorrer a pie, visitando distintos establecimientos productivos, restaurantes y casas de té. Uno de los más antiguos es el de La Riviera, que conserva el estilo original del “Recreo” construido hace 60 años.
Los emprendedores se agruparon en la Asociación Delta Natural para resolver problemas de infraestructura, como la recolección de basura. También participan de programas de capacitación, como el que llevan a cabo junto al INTA sobre “turismo rural y establecimientos agrícolas sustentables”, y arman promociones conjuntas para los turistas. Los nuevos isleros demuestran que es posible combinar producción, turismo y naturaleza para crecer en forma sustentable.
María Gabriela Ensinck
domingo, 12 de julio de 2009
El bajón económico obliga a las empresas a ser más creativas
Ejecutivos bancarios que disfrutan de una siesta de cinco años, pilotos que trabajan como distribuidores de equipaje y contadores a los que se les paga por no trabajar: la crisis económica obliga a las compañías a mostrarse creativas para recortar costos sin despedir gente.
El ejemplo más extremo es el del banco español BBVA, que está ofreciendo a su personal la posibilidad de tomarse una licencia de cinco años cobrando un tercio de su salario, y con el puesto garantizado para cuando vuelvan. Pero no es el único.
Skadden Arps, la mayor firma legal de EE.UU., ofreció a sus abogados la posibilidad de tomarse un año libre con un tercio del sueldo, mientras KPMG pudo firmar con 85% de su personal del Reino Unido –incluyendo el CEO– la posibilidad de tomar 12 semanas libres o trabajar cuatro días por semana. En la aerolínea KLM, los pilotos podrían encargarse de tareas manuales en el verano, que normalmente quedan en manos de personal temporario.
La pregunta es si estos programas innovadores marcan una diferencia. Directivos y expertos laborales coinciden en subrayar la importancia de atraer y retener al personal apropiado en una batalla global por el talento. “En el sector corporativo, la competencia gira cada vez más en torno a conseguir la gente correcta”, señaló Idar Kreutzer, CEO de Storebrand, la mayor aseguradora de Noruega.
Pero los consultores se muestran escépticos y dicen que los departamentos de Recursos Humanos se concentran en recortar costos e ignoran las cuestiones de largo plazo, como la de contar con el personal ideal para lidiar con una potencial recuperación. Rainer Strack, socio del Boston Consulting Group, dijo que “en este momento, noventa por ciento de la agenda de RH está dedicada a cortar costos. Creo que las empresas cometen los mismos errores que en la última recesión”.
Un cambio es que las firmas de profesionales como abogados y contadores están adoptando el mismo tipo de flexibilidad que desde hace tiempo aplican las manufactureras, como la semana con horario reducido.
Mucho dependerá de la profundidad de la crisis. Las empresas que adoptaron iniciativas creativas igual pueden tener que enfrentar opciones duras, pero Strack opinó que las medidas tomadas “les darán margen de maniobra”.
El ejemplo más extremo es el del banco español BBVA, que está ofreciendo a su personal la posibilidad de tomarse una licencia de cinco años cobrando un tercio de su salario, y con el puesto garantizado para cuando vuelvan. Pero no es el único.
Skadden Arps, la mayor firma legal de EE.UU., ofreció a sus abogados la posibilidad de tomarse un año libre con un tercio del sueldo, mientras KPMG pudo firmar con 85% de su personal del Reino Unido –incluyendo el CEO– la posibilidad de tomar 12 semanas libres o trabajar cuatro días por semana. En la aerolínea KLM, los pilotos podrían encargarse de tareas manuales en el verano, que normalmente quedan en manos de personal temporario.
La pregunta es si estos programas innovadores marcan una diferencia. Directivos y expertos laborales coinciden en subrayar la importancia de atraer y retener al personal apropiado en una batalla global por el talento. “En el sector corporativo, la competencia gira cada vez más en torno a conseguir la gente correcta”, señaló Idar Kreutzer, CEO de Storebrand, la mayor aseguradora de Noruega.
Pero los consultores se muestran escépticos y dicen que los departamentos de Recursos Humanos se concentran en recortar costos e ignoran las cuestiones de largo plazo, como la de contar con el personal ideal para lidiar con una potencial recuperación. Rainer Strack, socio del Boston Consulting Group, dijo que “en este momento, noventa por ciento de la agenda de RH está dedicada a cortar costos. Creo que las empresas cometen los mismos errores que en la última recesión”.
Un cambio es que las firmas de profesionales como abogados y contadores están adoptando el mismo tipo de flexibilidad que desde hace tiempo aplican las manufactureras, como la semana con horario reducido.
Mucho dependerá de la profundidad de la crisis. Las empresas que adoptaron iniciativas creativas igual pueden tener que enfrentar opciones duras, pero Strack opinó que las medidas tomadas “les darán margen de maniobra”.
Habrá aumentos de expensas, prepagas y transporte después de las elecciones
En todos los casos, las empresas justifican aumentos por incrementos en salarios, ajustes por inflación o cuestiones estacionales, como en el caso del gas.
En muchos sectores, además, apuntan otro factor: la posible eliminación de subsidios del Estado, en casos como la electricidad y el transporte de pasajeros. Eso ocurrió en noviembre de 2008 y ocasionó subas exponenciales en la boleta de luz.
Las empresas de medicina prepaga fueron una de las primeras en confirmar los aumentos, que rondarán un 12% y comenzarán a aplicarse los primeros días después de las elecciones.
Se trata del tercer ajuste en el año –sumará más de 30% en 2009– y tendrá como destino hacer frente a negociaciones sindicales. “Nuestro reclamo será una mejora del 20%”, explicó días atrás a El Cronista Carlos West Ocampo, titular del gremio de la Sanidad.
Otra suba confirmada regirá en las expensas, que se ajustarán un 11 por ciento. Eso se debe al aumento salarial de 20% que recibirán los encargados de edificios de acuerdo con la paritaria que cerraron la semana pasada. En la práctica, se trata de la tercera suba en las expensas en lo que va del año (en febrero fue por aumento de luz y en marzo por un plus para encargados).
Empresarios del transporte de larga distancia esperan retoques en la tarifa, que debe aprobar el Gobierno, entre septiembre y octubre.
“En septiembre nos sentamos a negociar con el gremio. Desde ese mes se cae el acuerdo por suma fija ($ 400) y hay que ver qué piden para determinar los ajustes”, explicó un alto empresario del sector que pidió reserva. Hasta el momento, los dueños de micros aplicaron una suba promedio de un 8% “para corregir la inflación”.
Las empresas de colectivos de media y larga distancia firmaron en marzo un acuerdo con el gremio que vence en agosto. En el Gobierno les aseguraron que no podrían aplicar ajustes tarifarios antes de las elecciones, por lo que tras la ida a las urnas se espera la reanudación de paritarias que posiblemente deriven en un aumento del boleto.
En el sector petrolero, en tanto, nadie cree que el precio de las naftas y el gasoil se mantenga congelado hasta fin de año. “Algunas empresas esperan una suba de un 20% el valor de los combustibles hasta fin de año”, explica un empresario del sector.
La presión sobre los combustibles llega desde diversos flancos. Esso, YPF, Shell y Petrobras pagan el petróleo que refinan en dólares, por lo que cualquier variación con respecto al peso las obliga a ajustar los precios en los surtidores. “Esa es la cuestión por el precio de los combustibles”, reconocen en una de esas firmas.
Además, las provincias que producen el crudo reclaman un aumento en el precio de la materia prima para aumentar las inversiones de las petroleras. Y las propias empresas tienen problemas con sus cuentas.
Por ejemplo, YPF, que en los próximos días anunciará una fuerte inversión para producir más naftas y gasoil, recortó un 58,6% sus ganancias en el primer trimestre.
Las eléctricas también están en la lista. “Por el momento se acordó con el gremio una suma fija, y aún no recibimos ajustes por inflación este año”, avisan en una de las compañías.,
Los clientes de las gasíferas, como Gas Natural Ban, ya pagan gas con aumento. Pero por la implementación de los ajustes –a mayor consumo la tarifa es más alta– recibirán el mayor golpe en el invierno. “Con los últimos aumentos, las boletas más altas serán las de agosto y septiembre”, reconocieron en una de las firmas más grandes del país.
En muchos sectores, además, apuntan otro factor: la posible eliminación de subsidios del Estado, en casos como la electricidad y el transporte de pasajeros. Eso ocurrió en noviembre de 2008 y ocasionó subas exponenciales en la boleta de luz.
Las empresas de medicina prepaga fueron una de las primeras en confirmar los aumentos, que rondarán un 12% y comenzarán a aplicarse los primeros días después de las elecciones.
Se trata del tercer ajuste en el año –sumará más de 30% en 2009– y tendrá como destino hacer frente a negociaciones sindicales. “Nuestro reclamo será una mejora del 20%”, explicó días atrás a El Cronista Carlos West Ocampo, titular del gremio de la Sanidad.
Otra suba confirmada regirá en las expensas, que se ajustarán un 11 por ciento. Eso se debe al aumento salarial de 20% que recibirán los encargados de edificios de acuerdo con la paritaria que cerraron la semana pasada. En la práctica, se trata de la tercera suba en las expensas en lo que va del año (en febrero fue por aumento de luz y en marzo por un plus para encargados).
Empresarios del transporte de larga distancia esperan retoques en la tarifa, que debe aprobar el Gobierno, entre septiembre y octubre.
“En septiembre nos sentamos a negociar con el gremio. Desde ese mes se cae el acuerdo por suma fija ($ 400) y hay que ver qué piden para determinar los ajustes”, explicó un alto empresario del sector que pidió reserva. Hasta el momento, los dueños de micros aplicaron una suba promedio de un 8% “para corregir la inflación”.
Las empresas de colectivos de media y larga distancia firmaron en marzo un acuerdo con el gremio que vence en agosto. En el Gobierno les aseguraron que no podrían aplicar ajustes tarifarios antes de las elecciones, por lo que tras la ida a las urnas se espera la reanudación de paritarias que posiblemente deriven en un aumento del boleto.
En el sector petrolero, en tanto, nadie cree que el precio de las naftas y el gasoil se mantenga congelado hasta fin de año. “Algunas empresas esperan una suba de un 20% el valor de los combustibles hasta fin de año”, explica un empresario del sector.
La presión sobre los combustibles llega desde diversos flancos. Esso, YPF, Shell y Petrobras pagan el petróleo que refinan en dólares, por lo que cualquier variación con respecto al peso las obliga a ajustar los precios en los surtidores. “Esa es la cuestión por el precio de los combustibles”, reconocen en una de esas firmas.
Además, las provincias que producen el crudo reclaman un aumento en el precio de la materia prima para aumentar las inversiones de las petroleras. Y las propias empresas tienen problemas con sus cuentas.
Por ejemplo, YPF, que en los próximos días anunciará una fuerte inversión para producir más naftas y gasoil, recortó un 58,6% sus ganancias en el primer trimestre.
Las eléctricas también están en la lista. “Por el momento se acordó con el gremio una suma fija, y aún no recibimos ajustes por inflación este año”, avisan en una de las compañías.,
Los clientes de las gasíferas, como Gas Natural Ban, ya pagan gas con aumento. Pero por la implementación de los ajustes –a mayor consumo la tarifa es más alta– recibirán el mayor golpe en el invierno. “Con los últimos aumentos, las boletas más altas serán las de agosto y septiembre”, reconocieron en una de las firmas más grandes del país.
miércoles, 8 de julio de 2009
Gripe A: los bancos extreman medidas para mantener a la gente lejos de las sucursales
La Gripe A acecha en todos los rincones, incluso, en la sucursal del banco. Es por eso que en los últimos días las entidades financieras locales han estado trabajando fuertemente para mantener a la gente afuera de las dependencias bancarias y, en los posible, para desalentarla a salir de su casa.
Claro que para lograrlo han tomado medidas de todo tipo y color: desde atender al público en la calle y habilitar cajas especiales para embarazadas y jubilados; hasta limitar las publicidades de los descuentos en espectáculos y supermercados, las precauciones tomadas fueron muchas.
Además, según informaron a El Cronista, algunas entidades financieras analizan subir el monto máximo de extracción de efectivo a través del cajero automático, que en la mayoría de los casos es ahora de $1.000.
Con ello se intenta reducir la cantidad de gente que acude a la ventanilla del banco para extraer dinero.
La única medida generalizada fue comunicada ayer a última hora: el Banco Central se adherirá al asueto sanitario del viernes, y no concertará operaciones en los mercados monetarios y cambiarios, al tiempo que tampoco operará el sistema de Medios Electrónicos de Pago (MEP), lo que limitará la atención al público.
“Estamos haciendo lo posible para evitar la aglomeración de gente y para reducir la concurrencia a las sucursales”, explicó Víctor Bescós, gerente de Producto, Servicios y Cliente del Banco Ciudad. “Para lograrlo, queremos incentivar el uso de la banca online y de la red de cajeros automáticos”, agregó.
En línea con esta estrategia, varios bancos se reunieron ayer para analizar la posibilidad de ampliar el límite máximo de extracción de efectivo en cajeros automáticos, que hoy es de $1.000 en la mayoría de los casos –aunque algunos clientes pueden sacar hasta $2.000–.
La idea de las entidades era duplicar ese monto, aunque por ahora no hay acuerdo al respecto, porque “la cuestión de la seguridad hace dudar de que la medida sea efectiva”, indicaron desde una importante entidad. Mientras tanto, cada banco ha optado por tomar medidas individuales.
El Banco Provincia de Buenos Aires, por ejemplo, dispuso que en todas las sucursales de esa entidad se habiliten cajas rápidas para la atención de jubilados, embarazadas y clientes con dificultades motrices. Además, el vicepresidente del Banco, Gustavo Marangoni, anunció ayer que entre el 7 y el 13 de julio todos los clientes que efectúen compras de insumos médicos y remedios con la tarjeta de débito de la entidad tendrán un 20% de descuento (con un tope máximo de $50 en el monto de bonificación).
En tanto, en el Citi optaron por evitar cualquier tipo de publicidad de descuentos en supermercados, espectáculos o cualquier actividad que implique salir a la calle. Así, se cancelaron los avisos en medios de comunicación masiva y en el sitio web de la entidad, por ejemplo.
Por su parte, las sucursales de bancos en el interior se animaron a tomar medidas más drásticas.
En Salta varias entidades atendieron a los clientes en la calle “por disposición de Casa Central” para evitar la transmisión de la gripe en el interior de los bancos. Y en Entre Ríos, el Nuevo Banco de Entre Ríos y el Nación regularon el ingreso de personas, y sólo permitieron la entrada de entre cinco y diez clientes a la vez –lo que generó extensas colas de espera–, al tiempo que instaron al personal a atender las cajas con barbijos.
Pero más allá de todas estas medidas, un efecto impensado que podría tener la gripe podría verse en el otorgamiento de créditos hipotecarios a través del plan del Gobierno.
De hecho, ayer se informó que por la emergencia sanitaria hubo que suspender las actividades que estaban previstas en distintos puntos del país, en las que se iba a explicar el mecanismo para acceder a los créditos.
Claro que para lograrlo han tomado medidas de todo tipo y color: desde atender al público en la calle y habilitar cajas especiales para embarazadas y jubilados; hasta limitar las publicidades de los descuentos en espectáculos y supermercados, las precauciones tomadas fueron muchas.
Además, según informaron a El Cronista, algunas entidades financieras analizan subir el monto máximo de extracción de efectivo a través del cajero automático, que en la mayoría de los casos es ahora de $1.000.
Con ello se intenta reducir la cantidad de gente que acude a la ventanilla del banco para extraer dinero.
La única medida generalizada fue comunicada ayer a última hora: el Banco Central se adherirá al asueto sanitario del viernes, y no concertará operaciones en los mercados monetarios y cambiarios, al tiempo que tampoco operará el sistema de Medios Electrónicos de Pago (MEP), lo que limitará la atención al público.
“Estamos haciendo lo posible para evitar la aglomeración de gente y para reducir la concurrencia a las sucursales”, explicó Víctor Bescós, gerente de Producto, Servicios y Cliente del Banco Ciudad. “Para lograrlo, queremos incentivar el uso de la banca online y de la red de cajeros automáticos”, agregó.
En línea con esta estrategia, varios bancos se reunieron ayer para analizar la posibilidad de ampliar el límite máximo de extracción de efectivo en cajeros automáticos, que hoy es de $1.000 en la mayoría de los casos –aunque algunos clientes pueden sacar hasta $2.000–.
La idea de las entidades era duplicar ese monto, aunque por ahora no hay acuerdo al respecto, porque “la cuestión de la seguridad hace dudar de que la medida sea efectiva”, indicaron desde una importante entidad. Mientras tanto, cada banco ha optado por tomar medidas individuales.
El Banco Provincia de Buenos Aires, por ejemplo, dispuso que en todas las sucursales de esa entidad se habiliten cajas rápidas para la atención de jubilados, embarazadas y clientes con dificultades motrices. Además, el vicepresidente del Banco, Gustavo Marangoni, anunció ayer que entre el 7 y el 13 de julio todos los clientes que efectúen compras de insumos médicos y remedios con la tarjeta de débito de la entidad tendrán un 20% de descuento (con un tope máximo de $50 en el monto de bonificación).
En tanto, en el Citi optaron por evitar cualquier tipo de publicidad de descuentos en supermercados, espectáculos o cualquier actividad que implique salir a la calle. Así, se cancelaron los avisos en medios de comunicación masiva y en el sitio web de la entidad, por ejemplo.
Por su parte, las sucursales de bancos en el interior se animaron a tomar medidas más drásticas.
En Salta varias entidades atendieron a los clientes en la calle “por disposición de Casa Central” para evitar la transmisión de la gripe en el interior de los bancos. Y en Entre Ríos, el Nuevo Banco de Entre Ríos y el Nación regularon el ingreso de personas, y sólo permitieron la entrada de entre cinco y diez clientes a la vez –lo que generó extensas colas de espera–, al tiempo que instaron al personal a atender las cajas con barbijos.
Pero más allá de todas estas medidas, un efecto impensado que podría tener la gripe podría verse en el otorgamiento de créditos hipotecarios a través del plan del Gobierno.
De hecho, ayer se informó que por la emergencia sanitaria hubo que suspender las actividades que estaban previstas en distintos puntos del país, en las que se iba a explicar el mecanismo para acceder a los créditos.
La cultura laboral de Japón, en su hora más dramática
El mes pasado, cuando se aproximaba el período de vacaciones japonés de la Semana Dorada, Ryuichi Tsuchihachi ya estaba empacando sus herramientas para un descanso más largo. Este operario de 33 años produce equipamiento industrial en una planta del este de Tokio. La empresa para la que trabaja, que es una pyme con 50 trabajadores, está situada como un guijarro en la base de la enorme pirámide manufacturera de Japón, dando apoyo a nombres ilustres como Toyota y Sony.
Pero la recesión global extinguió la demanda de máquinas para la industria y, en consecuencia, del trabajo que realiza Tsuchihachi. Como muchos obreros en todo el mundo, le han recortado drásticamente su horario de trabajo porque la planta suspendió actividades por falta de pedidos.
A Tsuchihachi le pagan por los días que queda ocioso, pero le pagan menos y, si se suma la desaparición de las horas extra, esto deja un agujero de 60.000 yenes (u$s 660) en el presupuesto mensual de su familia. Sin embargo, pese a las dificultades financieras, está contento de seguir teniendo un empleo.
Su compañía no renovó el contrato de varios aprendices chinos, pero no despidió a ninguno de los trabajadores de jornada completa. “No como afuera, no hago compras, llevo a mis hijos al parque y traigo el almuerzo en una caja... Son tiempos duros”, dijo Tsuchihachi.
Las empresas japonesas exigen mucho de sus trabajadores: el horario es largo y el sueldo inicial, miserable, una situación que desalienta la búsqueda de nuevo empleo e incentiva el servicio largo y leal a una misma firma. A cambio, tradicionalmente los empleadores protegen a sus trabajadores en los bajones económicos. Por eso, en la peor desaceleración desde la Segunda Guerra Mundial, cuando según el FMI la producción se achicará este año 6,2%, la tasa de desempleo trepó sólo 4,8%.
Sin embargo, esta recesión pone a prueba el pacto laboral del país como nunca antes porque es la primera que se produce después de que entraran en vigencia, en 2004, nuevas y más flexibles leyes laborales que han hecho posible el uso generalizado de contratos de trabajo temporarios en el área de manufactura.
Se estima que actualmente uno de cada tres trabajadores es “no-regular”, lo que en la práctica significa que la firma puede prescindir de sus servicios sin violar el tabú japonés contra los despidos.
De hecho, muchos empleados temporarios han perdido sus puestos. Toyota, que como la mayoría de las grandes grupos declara que “mantener el empleo” es parte de su misión corporativa, redujo las filas de sus contratados temporarios en Japón a 3.000, comparado con 9.200 hace un año, un recorte que equivale a 20% de su fuerza laboral local. Estos despidos, que produjeron feroces críticas, resultaron más graves aún porque algunos empleados perdieron también la vivienda que la empresa les proveía.
Desregulación a la japonesa
Dadas las dificultades para despedir a los empleados permanentes, no es sorprendente que los empleadores hayan optado por los contratados, pero las compañías tienen diversas formas de absorber las conmociones.
La otra cara de la moneda de esta rígida oposición a los despidos es una relativa flexibilidad en cuanto a la paga. Los empleados administrativos reciben hasta un tercio de su ingreso en forma de bonificaciones que se pagan dos veces al año y están vinculadas al desempeño de la empresa.
Estos pagos pueden ajustarse según el ciclo económico y aseguran que el esfuerzo se distribuye de manera pareja en toda la organización. Este año, los 9.000 gerentes de Toyota están digiriendo un recorte de 60% en sus bonus de verano, y los de más alto nivel no han recibido nada.
En cuanto a los obreros, la práctica de preservar el puesto de los trabajadores que están ociosos porque las líneas de montaje se desactivaron es alentada por subsidios del gobierno lanzados en la década de los ‘70, cuando el shock petrolero y la inflación global amenazaron arruinar el milagro económico japonés de la posguerra.
Por ley, los empleadores deben pagar a los trabajadores que trabajan por hora al menos 60% de su salario normal durante la suspensión de actividades. Bajo los términos del programa de subsidios, las compañías pueden pedirle al Estado que les devuelva la mitad de ese salario. De hecho, los pagos funcionan como un seguro de desempleo para los que todavía están técnicamente empleados.
Atsushi Seike, profesor de Economía Laboral de la Universidad Keio, de Tokio, calcula que,sin estos planes, la tasa de desempleo en Japón estaría uno o dos puntos porcentuales por encima de su nivel actual.
Según él, además de ahorrarle a los trabajadores el trauma de perder el empleo, el sistema ayuda a las empresas a evitar las falsas economías asociadas con los despidos, que en el largo plazo pueden resultar costosos porque es caro reemplazar a los empleados cuando llega la recuperación económica. “Las compañías japonesas invierten mucho en entrenamiento y no quieren que esto se desperdicie”, agregó Seike.
El gobierno también reaccionó ante el rechazo público por el trato que se le da a los empleados temporarios: amplió para ellos la cobertura previsional y de salud, y ofrece a las empresas 450.000 yenes por cada puesto no regular que se salva a través de programas de compartir tareas. Seike predice que esta última iniciativa será menos exitosa, ya que los trabajadores permanentes, protegidos y sindicalizados, tienen pocos incentivos para sacrificar su paga para colaborar con los temporarios.
Tal vez el programa más controvertido del gobierno es el que intenta eliminar la posibilidad de trabajar a algunos empleados con contrato. Se trata de los extranjeros, en su mayoría latinoamericanos, de origen japonés, a los que les habían otorgado visas de trabajo especiales –nikkei– por sus ancestros.
La mayoría de estos inmigrantes son empleados industriales contratados, y miles han perdido su puesto en los últimos meses. Ahora les ofrecen 300.000 yenes para pagar el pasaje aéreo para volver a sus países (más 200.000 yenes para el pasaje de cada familiar). A cambio, se les prohibe volver a Japón con otra visa nikkei.
Los grandes, sin atractivo
En este contexto, ¿dónde están ahora los mejores puestos de trabajo en Japón? La respuesta es: no donde solían estar, por lo menos según la opinión de los estudiantes universitarios que están planeando su futuro. Una encuesta anual realizada por la agencia de empleo Recruit muestra la declinación en el atractivo de Toyota, Sony y otras grandes empresas de manufactura que alguna vez fueron la máxima aspiración de los asalariados.
Recruit le preguntó a los estudiantes para qué compañía preferirían trabajar. Sony, que figuró octava el año pasado, cayó al puesto 89 este año. Sharp y Canon, que figuraban entre los 20 primeros, cayeron al puesto 55 y 77, respectivamente. Pero la que declinó más fue Toyota, que pasó del sexto lugar al 96.
Las que avanzaron son, en su mayoría, entidades públicas o cuasi públicas, como las energéticas, los ferrocarriles y el correo. Este último tuvo un salto en popularidad y pasó del puesto 387 al 30. El más buscado fue el Ferrocarril Central de Japón, que es parte de la vieja red ferroviaria estatal. El Ferrocarril del Este de Japón, quedó segundo.
Lógicamente, los que buscan empleo valoran la estabilidad en un período de desaceleración. Sin embargo, hasta no hace mucho, Toyota, Sony y el resto de los grandes nombres habrían estado incluidos entre los refugios seguros, en vez de ser dejados de lado como apuestas riesgosas.
Pero la recesión global extinguió la demanda de máquinas para la industria y, en consecuencia, del trabajo que realiza Tsuchihachi. Como muchos obreros en todo el mundo, le han recortado drásticamente su horario de trabajo porque la planta suspendió actividades por falta de pedidos.
A Tsuchihachi le pagan por los días que queda ocioso, pero le pagan menos y, si se suma la desaparición de las horas extra, esto deja un agujero de 60.000 yenes (u$s 660) en el presupuesto mensual de su familia. Sin embargo, pese a las dificultades financieras, está contento de seguir teniendo un empleo.
Su compañía no renovó el contrato de varios aprendices chinos, pero no despidió a ninguno de los trabajadores de jornada completa. “No como afuera, no hago compras, llevo a mis hijos al parque y traigo el almuerzo en una caja... Son tiempos duros”, dijo Tsuchihachi.
Las empresas japonesas exigen mucho de sus trabajadores: el horario es largo y el sueldo inicial, miserable, una situación que desalienta la búsqueda de nuevo empleo e incentiva el servicio largo y leal a una misma firma. A cambio, tradicionalmente los empleadores protegen a sus trabajadores en los bajones económicos. Por eso, en la peor desaceleración desde la Segunda Guerra Mundial, cuando según el FMI la producción se achicará este año 6,2%, la tasa de desempleo trepó sólo 4,8%.
Sin embargo, esta recesión pone a prueba el pacto laboral del país como nunca antes porque es la primera que se produce después de que entraran en vigencia, en 2004, nuevas y más flexibles leyes laborales que han hecho posible el uso generalizado de contratos de trabajo temporarios en el área de manufactura.
Se estima que actualmente uno de cada tres trabajadores es “no-regular”, lo que en la práctica significa que la firma puede prescindir de sus servicios sin violar el tabú japonés contra los despidos.
De hecho, muchos empleados temporarios han perdido sus puestos. Toyota, que como la mayoría de las grandes grupos declara que “mantener el empleo” es parte de su misión corporativa, redujo las filas de sus contratados temporarios en Japón a 3.000, comparado con 9.200 hace un año, un recorte que equivale a 20% de su fuerza laboral local. Estos despidos, que produjeron feroces críticas, resultaron más graves aún porque algunos empleados perdieron también la vivienda que la empresa les proveía.
Desregulación a la japonesa
Dadas las dificultades para despedir a los empleados permanentes, no es sorprendente que los empleadores hayan optado por los contratados, pero las compañías tienen diversas formas de absorber las conmociones.
La otra cara de la moneda de esta rígida oposición a los despidos es una relativa flexibilidad en cuanto a la paga. Los empleados administrativos reciben hasta un tercio de su ingreso en forma de bonificaciones que se pagan dos veces al año y están vinculadas al desempeño de la empresa.
Estos pagos pueden ajustarse según el ciclo económico y aseguran que el esfuerzo se distribuye de manera pareja en toda la organización. Este año, los 9.000 gerentes de Toyota están digiriendo un recorte de 60% en sus bonus de verano, y los de más alto nivel no han recibido nada.
En cuanto a los obreros, la práctica de preservar el puesto de los trabajadores que están ociosos porque las líneas de montaje se desactivaron es alentada por subsidios del gobierno lanzados en la década de los ‘70, cuando el shock petrolero y la inflación global amenazaron arruinar el milagro económico japonés de la posguerra.
Por ley, los empleadores deben pagar a los trabajadores que trabajan por hora al menos 60% de su salario normal durante la suspensión de actividades. Bajo los términos del programa de subsidios, las compañías pueden pedirle al Estado que les devuelva la mitad de ese salario. De hecho, los pagos funcionan como un seguro de desempleo para los que todavía están técnicamente empleados.
Atsushi Seike, profesor de Economía Laboral de la Universidad Keio, de Tokio, calcula que,sin estos planes, la tasa de desempleo en Japón estaría uno o dos puntos porcentuales por encima de su nivel actual.
Según él, además de ahorrarle a los trabajadores el trauma de perder el empleo, el sistema ayuda a las empresas a evitar las falsas economías asociadas con los despidos, que en el largo plazo pueden resultar costosos porque es caro reemplazar a los empleados cuando llega la recuperación económica. “Las compañías japonesas invierten mucho en entrenamiento y no quieren que esto se desperdicie”, agregó Seike.
El gobierno también reaccionó ante el rechazo público por el trato que se le da a los empleados temporarios: amplió para ellos la cobertura previsional y de salud, y ofrece a las empresas 450.000 yenes por cada puesto no regular que se salva a través de programas de compartir tareas. Seike predice que esta última iniciativa será menos exitosa, ya que los trabajadores permanentes, protegidos y sindicalizados, tienen pocos incentivos para sacrificar su paga para colaborar con los temporarios.
Tal vez el programa más controvertido del gobierno es el que intenta eliminar la posibilidad de trabajar a algunos empleados con contrato. Se trata de los extranjeros, en su mayoría latinoamericanos, de origen japonés, a los que les habían otorgado visas de trabajo especiales –nikkei– por sus ancestros.
La mayoría de estos inmigrantes son empleados industriales contratados, y miles han perdido su puesto en los últimos meses. Ahora les ofrecen 300.000 yenes para pagar el pasaje aéreo para volver a sus países (más 200.000 yenes para el pasaje de cada familiar). A cambio, se les prohibe volver a Japón con otra visa nikkei.
Los grandes, sin atractivo
En este contexto, ¿dónde están ahora los mejores puestos de trabajo en Japón? La respuesta es: no donde solían estar, por lo menos según la opinión de los estudiantes universitarios que están planeando su futuro. Una encuesta anual realizada por la agencia de empleo Recruit muestra la declinación en el atractivo de Toyota, Sony y otras grandes empresas de manufactura que alguna vez fueron la máxima aspiración de los asalariados.
Recruit le preguntó a los estudiantes para qué compañía preferirían trabajar. Sony, que figuró octava el año pasado, cayó al puesto 89 este año. Sharp y Canon, que figuraban entre los 20 primeros, cayeron al puesto 55 y 77, respectivamente. Pero la que declinó más fue Toyota, que pasó del sexto lugar al 96.
Las que avanzaron son, en su mayoría, entidades públicas o cuasi públicas, como las energéticas, los ferrocarriles y el correo. Este último tuvo un salto en popularidad y pasó del puesto 387 al 30. El más buscado fue el Ferrocarril Central de Japón, que es parte de la vieja red ferroviaria estatal. El Ferrocarril del Este de Japón, quedó segundo.
Lógicamente, los que buscan empleo valoran la estabilidad en un período de desaceleración. Sin embargo, hasta no hace mucho, Toyota, Sony y el resto de los grandes nombres habrían estado incluidos entre los refugios seguros, en vez de ser dejados de lado como apuestas riesgosas.
Cómo ahorrar para una jubilación sin estrés en la nueva era post-AFJP
Planificar no es una palabra corriente en la Argentina. Menos cuando se trata de dinero y de previsiones a largo plazo. Sin embargo, empezar a preparar el terreno para el momento del retiro cuando aún se está en la etapa activa puede resultar sumamente beneficioso.
Ahorrar una porción del ingreso presente no para destinarlo a unas vacaciones el año próximo o para echar mano cuando se decide cambiar el auto, sino para conformar un capital que reduzca el estrés de pasar a la etapa pasiva. De eso se trata la planificación y los seguros de retiro, tanto como los de vida con capitalización pueden resultar útiles para alcanzar el objetivo sin distraer recursos en el “mientras tanto”.
“Con frecuencia se considera el perjuicio económico que ocasiona el fallecimiento anticipado del sostén del hogar, pero raramente se tiene en cuenta que la supervivencia prolongada también es un riesgo que debe asumirse y que una de las formas más eficientes de gestionarlo es contratando un seguro de retiro”, apunta Ricardo Penna, apoderado de Federación Patronal Seguros de Retiro S.A.
Guillermo Parera, director de marketing de Prudential Seguros, resalta que “lo primero que vemos con nuestros clientes es la protección familiar (seguro de vida) pero una vez que está cubierta, contamos con diferentes herramientas que permiten ir generando un fondo para complementar -no reemplazar- la jubilación que se reciba en el futuro”.
El objetivo es no tener que resignar estándar de vida a futuro. Más aún cuando la eliminación del sistema privado de jubilación (AFJP) le sumó incertidumbre al retiro al no estar ya vinculado el haber que se recibirá en el futuro con el esfuerzo que podamos hacer mientras estamos en actividad.
Este tipo de seguros contribuyen a ser metódicos ya que hay un contrato de por medio que nos “obliga” a ahorrar una suma preestablecida todos los meses.
Cuentan con una renta mínima asegurada del 4% pero se estima que a largo plazo, la rentabilidad promedio oscila en 10% anual.
En caso de querer cancelarlo, hay una penalidad que va decreciendo a medida que pasan los años hasta llegar a cero. El porcentaje que se debe resignar en esos casos depende de cada compañía pero oscila en el 5% de lo aportado.
En general se trata de planes que contemplan entre 15 y 20 años de aportes. Cómo hacer una estimación de cuánto dinero se recibirá al final del contrato? Penna, de Federación Patronal, lo responde con un ejemplo práctico.
“Si consideramos el rendimiento mínimo garantizado del 4% anual, una persona de 40 años y de sexo masculino debe estimar que el importe de su renta vitalicia normal a los 65 años será el equivalente a 3,5 veces su aporte mensual, en cambio una mujer de la misma edad debe considerar que su aporte solo le repercutirá en 2 veces si se retira a la edad de 60 años”.
En cambio, avanza, “si prevemos un escenario menos conservador que represente un rendimiento promedio del 12% anual a obtener para la aseguradora, podemos proyectar obtener una renta de 6,3 veces el aporte realizado por un hombre y de 3 por una mujer”.
La diferencia entre los resultados de la capitalización para hombres y mujeres tiene que ver con la forma en que se calculan las rentas vitalicias, en las que se utilizan tablas de mortalidad para estimar cuántos años vivirá una persona, en promedio, a partir del momento de su retiro.
Las mujeres suelen tener una vida más larga que los hombres y por eso el dinero acumulado deberá repartirse en una mayor cantidad de años.
En Prudential, ofrecen un producto que combina protección y retiro, el Dotal 65. Garantiza el pago tanto en caso de muerte como de supervivencia.
Yendo a un caso práctico, bajo el paraguas de este seguro, una persona de 40 años que quiere obtener al momento del retiro un complemento de u$s 1.000 mensuales hasta sus 85 años, “necesitaría un plan de cobertura de u$s 189.500, por el que pagaría una cuota mensual aproximada de u$s 640”, explica Parera.
El monto de aporte mensual puede ser inferior, ya que hay planes en los que puede empezar con por ejemplo $500, pero lo más importante para lograr los resultados es mantener el ahorro a lo largo del tiempo. Los expertos en retiro resaltan sin excepción que es preferible ahorrar pequeñas sumas desde una edad temprana, casi desde el inicio de la vida laboral activa, más que aportar sumas grandes a un fondo cuando se está a menos de 10 años del retiro, porque el efecto multiplicador de los intereses no surtirá el mismo efecto.
Desde las empresas también tienen mecanismos para contribuir en la planificación del retiro de sus empleados. Es a través de los planes de pensión que, actualmente, en el mercado local alrededor de un 30% de las grandes compañías han implementado. Así lo asegura Ana María Weisz, directora de servicios previsionales de Mercer, una consultora especializa en dar a las empresas asesoramiento en planes de retiro, entre otros servicios.
“Los planes de pensión son uno de los beneficios más valorados por los empleados de las empresas”, dice Weisz y avanza: “La desconfianza por los distintos sistemas de seguridad social, la falta de cultura de ahorro, sumado a los problemas que necesitan solución más inmediata, hace que el plan de pensión cubra un espacio liberado”.
En general los planes ofrecidos prevén un esfuerzo de ahorro compartido entre trabajador y empleador, denominado matching, en el cual por cada peso aportado por el empleado la empresa aporta otro $1.
¿A quiénes benefician las empresas?. En la mayor parte de los casos a sus directores y mandos medios a altos. Sin embargo, algunas firmas, especialmente las de origen multinacional, lo implementan para todo su personal.
Ahorrar una porción del ingreso presente no para destinarlo a unas vacaciones el año próximo o para echar mano cuando se decide cambiar el auto, sino para conformar un capital que reduzca el estrés de pasar a la etapa pasiva. De eso se trata la planificación y los seguros de retiro, tanto como los de vida con capitalización pueden resultar útiles para alcanzar el objetivo sin distraer recursos en el “mientras tanto”.
“Con frecuencia se considera el perjuicio económico que ocasiona el fallecimiento anticipado del sostén del hogar, pero raramente se tiene en cuenta que la supervivencia prolongada también es un riesgo que debe asumirse y que una de las formas más eficientes de gestionarlo es contratando un seguro de retiro”, apunta Ricardo Penna, apoderado de Federación Patronal Seguros de Retiro S.A.
Guillermo Parera, director de marketing de Prudential Seguros, resalta que “lo primero que vemos con nuestros clientes es la protección familiar (seguro de vida) pero una vez que está cubierta, contamos con diferentes herramientas que permiten ir generando un fondo para complementar -no reemplazar- la jubilación que se reciba en el futuro”.
El objetivo es no tener que resignar estándar de vida a futuro. Más aún cuando la eliminación del sistema privado de jubilación (AFJP) le sumó incertidumbre al retiro al no estar ya vinculado el haber que se recibirá en el futuro con el esfuerzo que podamos hacer mientras estamos en actividad.
Este tipo de seguros contribuyen a ser metódicos ya que hay un contrato de por medio que nos “obliga” a ahorrar una suma preestablecida todos los meses.
Cuentan con una renta mínima asegurada del 4% pero se estima que a largo plazo, la rentabilidad promedio oscila en 10% anual.
En caso de querer cancelarlo, hay una penalidad que va decreciendo a medida que pasan los años hasta llegar a cero. El porcentaje que se debe resignar en esos casos depende de cada compañía pero oscila en el 5% de lo aportado.
En general se trata de planes que contemplan entre 15 y 20 años de aportes. Cómo hacer una estimación de cuánto dinero se recibirá al final del contrato? Penna, de Federación Patronal, lo responde con un ejemplo práctico.
“Si consideramos el rendimiento mínimo garantizado del 4% anual, una persona de 40 años y de sexo masculino debe estimar que el importe de su renta vitalicia normal a los 65 años será el equivalente a 3,5 veces su aporte mensual, en cambio una mujer de la misma edad debe considerar que su aporte solo le repercutirá en 2 veces si se retira a la edad de 60 años”.
En cambio, avanza, “si prevemos un escenario menos conservador que represente un rendimiento promedio del 12% anual a obtener para la aseguradora, podemos proyectar obtener una renta de 6,3 veces el aporte realizado por un hombre y de 3 por una mujer”.
La diferencia entre los resultados de la capitalización para hombres y mujeres tiene que ver con la forma en que se calculan las rentas vitalicias, en las que se utilizan tablas de mortalidad para estimar cuántos años vivirá una persona, en promedio, a partir del momento de su retiro.
Las mujeres suelen tener una vida más larga que los hombres y por eso el dinero acumulado deberá repartirse en una mayor cantidad de años.
En Prudential, ofrecen un producto que combina protección y retiro, el Dotal 65. Garantiza el pago tanto en caso de muerte como de supervivencia.
Yendo a un caso práctico, bajo el paraguas de este seguro, una persona de 40 años que quiere obtener al momento del retiro un complemento de u$s 1.000 mensuales hasta sus 85 años, “necesitaría un plan de cobertura de u$s 189.500, por el que pagaría una cuota mensual aproximada de u$s 640”, explica Parera.
El monto de aporte mensual puede ser inferior, ya que hay planes en los que puede empezar con por ejemplo $500, pero lo más importante para lograr los resultados es mantener el ahorro a lo largo del tiempo. Los expertos en retiro resaltan sin excepción que es preferible ahorrar pequeñas sumas desde una edad temprana, casi desde el inicio de la vida laboral activa, más que aportar sumas grandes a un fondo cuando se está a menos de 10 años del retiro, porque el efecto multiplicador de los intereses no surtirá el mismo efecto.
Desde las empresas también tienen mecanismos para contribuir en la planificación del retiro de sus empleados. Es a través de los planes de pensión que, actualmente, en el mercado local alrededor de un 30% de las grandes compañías han implementado. Así lo asegura Ana María Weisz, directora de servicios previsionales de Mercer, una consultora especializa en dar a las empresas asesoramiento en planes de retiro, entre otros servicios.
“Los planes de pensión son uno de los beneficios más valorados por los empleados de las empresas”, dice Weisz y avanza: “La desconfianza por los distintos sistemas de seguridad social, la falta de cultura de ahorro, sumado a los problemas que necesitan solución más inmediata, hace que el plan de pensión cubra un espacio liberado”.
En general los planes ofrecidos prevén un esfuerzo de ahorro compartido entre trabajador y empleador, denominado matching, en el cual por cada peso aportado por el empleado la empresa aporta otro $1.
¿A quiénes benefician las empresas?. En la mayor parte de los casos a sus directores y mandos medios a altos. Sin embargo, algunas firmas, especialmente las de origen multinacional, lo implementan para todo su personal.
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