De acuerdo con datos de la Cámara Argentina del GNC, en el país hay 1.800 estaciones que despachan el combustible que abastecen a 1,7 millón de vehículos.
“Aumentamos ayer”, explicó la playera de una estación de servicio Esso de Parque Leloir, en el oeste de Buenos Aires, el viernes por la noche. Sus valores pasaron de $ 1,08 el metro cúbico (m3) hasta $ 1,199; es decir, un 11% más.
En la otra punta del Gran Buenos Aires, una estación Petrobras de la localidad de El Talar, que hasta el miércoles ostentaba uno de los precios más bajos de todo el partido, retocó en un 21% sus pizarras, desde los $ 0,87 el m3 hasta los casi $ 1,049.
“Hace dos días se pusieron de acuerdo los dueños de estaciones de General Pacheco para aumentar el precio”, reconoció el personal de la estación el domingo por la tarde.
Cada propietario de estación define el precio final al que vende GNC. Es por eso que puede haber variaciones de hasta $ 0,20 de una estación a otra. Sin embargo, nadie quiere estar muy por encima del resto de la oferta, para mantener sus clientes.
En principio, el valor más alto que comenzará a generalizarse en los surtidores del Gran Buenos Aires se ubica en torno de los $ 1,25, según sostienen en el mercado. Ese valor se ubica un 15% por encima de los $ 1,09 promedio que registró el combustible durante los cinco primeros meses del año en el Gran Buenos Aires, de acuerdo con números de la Secretaría de Energía, al mando de Daniel Cameron. Y un 27% por encima de julio del año pasado, también en comparación con cifras oficiales.
La remarcación de pizarras se extendió por el resto del país. En Mendoza, se ven valores de hasta $ 1,34 el m3, con subas en torno a un 5%, mientras que en Entre Ríos las subas rondan un 10%. Los aumentos despertaron cierta molestia en las cámaras empresarias. “El GNC es libre y cada usuario carga donde le conviene”, se limitó a decir un directivo, que pidió reserva.
En tanto, entre los fabricantes de equipos, que sufrieron una fuerte caída en sus ventas debido a la crisis, lamentan que los ajustes reduzcan en parte la brecha con las naftas.
A pesar de las subas, el GNC continúa perdiendo por mucho la carrera de los aumentos de precios en comparación con las naftas y el gasoil.
El litro de la súper más barata, de YPF, escaló un 13% en el año, desde los $ 2,65 hasta los casi $ 3 el litro, sobre un incremento cercana a un 30% en 2008.
En tanto, el gasoil cuesta hoy más de $ 2,5, un 10% por encima que a principios de año.
sábado, 25 de julio de 2009
Inversores afinan puntería: acciones de bancos y servicios se imponen en el nuevo menú
Acciones y bonos locales suben y arrancaron julio con buena puntería. La bolsa avanzó mediante una evidente selectividad que se acomodó al criterio de los inversores, mientras que los bonos mejoraron por un ajuste de carteras de inversores medianos y principalmente de la intervencion de la ANSES.
“El día se presentó errático, mediante un comportamiento final con toma de utilidades en acciones de alta ponderación como Tenaris y Petrobras”, dijo Leopoldo Olivari, operador de Bacqué Sociedad de Bolsa.
“Hay que destacar que en otro momento el índice hubiera corregido más, ya que tras el resultado de las elecciones los inversores están con algo más de confianza y buscan alternativas como las empresas de servicios”, agregó.
Los operadores y analistas de la city secretean en los pasillos que el Gobierno deberá realizar cambios en su política, como consecuencia de la derrota que sufrió el oficialismo en los comicios de medio término del domingo. Entre esos cambios se “vislumbra” que habrá nuevos ajustes tarifarios en las compañías dedicadas a la provisión de servicios públicos. Por ello las “utilities” se han acomodado entre las preferidas de los inversores por estos días.
Entidades financieras
La mejora de los títulos públicos ha tenido un efecto benéfico en el desempeño de las acciones de entidades financieras. Es que en muchos casos, estos bonos ocupan buena parte de la cartera que mantienen estas entidades y que les ha traído más de un dolor de cabeza en las valuaciones que hay que hacer a la hora de determinar los resultados de los distintos períodos en los balances. “Los bancos se benefician por las mejoras en los bonos, y las empresas de servicios por eventuales alzas de tarifas después de las elecciones. Las próximas semanas deberían ser de precios volátiles por datos económicos en Estados Unidos”, dijo Antonio Cejuela, director de Puente.
El atractivo de los cheques
En junio, los negocios en cheques de pago diferido (CPD) fueron uno de los mercados que se consolidaron a la sombra de la incertidumbre general que hizo pie en la plaza. El volumen negociado en este mercado marcó un máximo histórico con un total de $69 millones, explicado por un récord, también histórico, de lo operado en CPD avalados de $66,6 millones.
Según la gente del Instituto Argentino de Mercado de Capitales (IAMC) la tasa de descuento de los CPD avalados subió 29 pbs en junio, ubicándose en el 16,6%. En cambio, la de los patrocinados cayó 462 pbs con respecto a mayo, ubicándose en un nivel del 24.7%.
El plazo promedio de los CPD aumentó hasta los 104 días, desde los 92 de mayo, lo que marcó el mayor valor desde octubre de 2008. La cantidad de CPD negociados también marcó un nuevo máximo histórico en junio de 2009, con un total 2,864 cheques. Esto se explicó por un nuevo récord en la cantidad operada de CPD avalados que fue de 2.815.
“El día se presentó errático, mediante un comportamiento final con toma de utilidades en acciones de alta ponderación como Tenaris y Petrobras”, dijo Leopoldo Olivari, operador de Bacqué Sociedad de Bolsa.
“Hay que destacar que en otro momento el índice hubiera corregido más, ya que tras el resultado de las elecciones los inversores están con algo más de confianza y buscan alternativas como las empresas de servicios”, agregó.
Los operadores y analistas de la city secretean en los pasillos que el Gobierno deberá realizar cambios en su política, como consecuencia de la derrota que sufrió el oficialismo en los comicios de medio término del domingo. Entre esos cambios se “vislumbra” que habrá nuevos ajustes tarifarios en las compañías dedicadas a la provisión de servicios públicos. Por ello las “utilities” se han acomodado entre las preferidas de los inversores por estos días.
Entidades financieras
La mejora de los títulos públicos ha tenido un efecto benéfico en el desempeño de las acciones de entidades financieras. Es que en muchos casos, estos bonos ocupan buena parte de la cartera que mantienen estas entidades y que les ha traído más de un dolor de cabeza en las valuaciones que hay que hacer a la hora de determinar los resultados de los distintos períodos en los balances. “Los bancos se benefician por las mejoras en los bonos, y las empresas de servicios por eventuales alzas de tarifas después de las elecciones. Las próximas semanas deberían ser de precios volátiles por datos económicos en Estados Unidos”, dijo Antonio Cejuela, director de Puente.
El atractivo de los cheques
En junio, los negocios en cheques de pago diferido (CPD) fueron uno de los mercados que se consolidaron a la sombra de la incertidumbre general que hizo pie en la plaza. El volumen negociado en este mercado marcó un máximo histórico con un total de $69 millones, explicado por un récord, también histórico, de lo operado en CPD avalados de $66,6 millones.
Según la gente del Instituto Argentino de Mercado de Capitales (IAMC) la tasa de descuento de los CPD avalados subió 29 pbs en junio, ubicándose en el 16,6%. En cambio, la de los patrocinados cayó 462 pbs con respecto a mayo, ubicándose en un nivel del 24.7%.
El plazo promedio de los CPD aumentó hasta los 104 días, desde los 92 de mayo, lo que marcó el mayor valor desde octubre de 2008. La cantidad de CPD negociados también marcó un nuevo máximo histórico en junio de 2009, con un total 2,864 cheques. Esto se explicó por un nuevo récord en la cantidad operada de CPD avalados que fue de 2.815.
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lunes, 20 de julio de 2009
Argentina, más cerca de recibir u$s 2.500 millones por giro del FMI
El FMI destinará alrededor de 2.500 millones de dólares a la Argentina, dinero que engrosará las reservas del Banco Central, en el marco de la distribución de los "Derechos Especiales de Giro" que ese organismo realiza entre todos los países que lo integran, se informó hoy.
"La asignación de Derechos Especiales de Giro (DEG) es una parte clave de la respuesta del Fondo a la crisis global, ofreciendo un apoyo significativo a sus miembros en estos tiempos difíciles", dijo en un comunicado el director gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn.
En abril pasado, el responsable para América latina del Fondo, Nicolás Eyzaguirre, había indicado que la Argentina se había aproximado al organismo para pedirle auxilio financiero por 2.500 millones de dólares en DEG, la moneda interna de la entidad.
En la última cumbre del G20 (que reúne países ricos y emergentes, como la Argentina), realizada a principios de este mes en Londres, se resolvió la emisión de 250 mil millones de dólares en DEG en favor de todos los países integrantes del Fondo, que serán entregados sin condicionalidades a cambio.
Cerca de un 20 por ciento de ese monto se destinará a las economías más pobres, según el comunicado del FMI, reproducido por agencias internacionales de noticias.
No obstante, la aprobación de esta distribución de los DEG deberá ser hecha por los países que lo integran en una reunión a realizarse el mes próximo, en Washington.
Por primera vez en la historia del FMI, los países desarrollados, que recibirán la mayor parte de los nuevos fondos porque tienen una cuota mayor dentro del organismo, podrán donar o prestar los DEG a otras naciones que los necesiten más.
"La propuesta pasa ahora a discusión de la Junta de Gobernadores del FMI para su aprobación final", señaló el comunicado.
Si obtiene la aprobación del 85 por ciento de los poderes de voto en la Junta de Gobernadores el 7 de agosto, la asignación entrará en vigor el 28 de agosto.
"La asignación de Derechos Especiales de Giro (DEG) es una parte clave de la respuesta del Fondo a la crisis global, ofreciendo un apoyo significativo a sus miembros en estos tiempos difíciles", dijo en un comunicado el director gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn.
En abril pasado, el responsable para América latina del Fondo, Nicolás Eyzaguirre, había indicado que la Argentina se había aproximado al organismo para pedirle auxilio financiero por 2.500 millones de dólares en DEG, la moneda interna de la entidad.
En la última cumbre del G20 (que reúne países ricos y emergentes, como la Argentina), realizada a principios de este mes en Londres, se resolvió la emisión de 250 mil millones de dólares en DEG en favor de todos los países integrantes del Fondo, que serán entregados sin condicionalidades a cambio.
Cerca de un 20 por ciento de ese monto se destinará a las economías más pobres, según el comunicado del FMI, reproducido por agencias internacionales de noticias.
No obstante, la aprobación de esta distribución de los DEG deberá ser hecha por los países que lo integran en una reunión a realizarse el mes próximo, en Washington.
Por primera vez en la historia del FMI, los países desarrollados, que recibirán la mayor parte de los nuevos fondos porque tienen una cuota mayor dentro del organismo, podrán donar o prestar los DEG a otras naciones que los necesiten más.
"La propuesta pasa ahora a discusión de la Junta de Gobernadores del FMI para su aprobación final", señaló el comunicado.
Si obtiene la aprobación del 85 por ciento de los poderes de voto en la Junta de Gobernadores el 7 de agosto, la asignación entrará en vigor el 28 de agosto.
Fideicomisos en crisis
En el último año, el mercado de fideicomisos sufrió varios reveses. Primero llegó un impuestazo que encareció a este instrumento como medio de financiación. Después ocurrió la estatización de las AFJP, que dejó al mercado sin su inversor más importante. Y este año, el caso Bonesi terminó de enturbiar el panorama.
Por todos estos motivos, el mercado de fideicomisos se achicó fuertemente en el último año. También se redujo, por la incertidumbre económica que reina en el país, la posibilidad de las empresas de acceder a créditos bancarios. Lo que no cayó, sin embargo, fueron las necesidades de financiación de las casas de electrodomésticos, que desde 2004 a esta parte vienen usando tanto los fideicomisos como las líneas de créditos de bancos para fondearse. Es por eso que ahora esas empresas están estudiando la posibilidad de utilizar otros métodos para financiarse; y la emisión de bonos corporativos parece ser la alternativa que más atrae.
De hecho, Frávega ya hizo punta dando a conocer por estos días que lanzará la primera serie de $ 50 millones de un Programa de Valores de Corto Plazo (VCP) por un total de hasta $ 100 millones. Y fuentes del mercado aseguran que empresas como Megatone y Garbarino están analizando pedir autorización a la Comisión Nacional de Valores (CNV) para crear sus propios Programas Globales de Obligaciones Negociables (ON) en breve.
Las razones para ello son varias. Pero sobre todo, dicen, los Valores de Corto Plazo como las ON atraen a las compañías porque les permiten estirar los plazos de financiación. Por estos días, con los fideicomisos se consigue fondeo de tres a seis meses, mientras que con un VCP se puede obtener dinero a un año, y con una ON, más aún.
Además, en el último tiempo los montos promedio de las emisiones de fideicomisos han caído con fuerza, debido a que las empresas no se animan a salir con una emisión grande por miedo a no poder colocarla. Esto se debe a que la ANSeS, el gran inversor que por estos días hace la diferencia en el mercado, no participa desde noviembre de 2008 en la compra de fideicomisos ligados al consumo.
Esa ausencia significa para las empresas de electrodomésticos y para los bancos que se financian con fideicomisos una pérdida del 30% del fondeo que recibían antes de la estatización de las AFJP. Es que las administradoras de fondos de pensión solían participar en esa proporción en casi todas las emisiones de fideicomisos que se lanzaban al mercado.
Ahora, las colocaciones de esos instrumentos se han reducido con fuerza en relación a 2008. El mes pasado, las emisiones apenas sumaron $259 millones, un 60% menos que en el mismo mes del 2008, cuando se emitieron $690 millones de estos títulos. “Lo que ocurre es que, después de Bonesi, la CNV es muy cauta a la hora de aprobar nuevas emisiones”, indicaron fuentes del mercado.
El caso Bonesi complicó las cosas porque puso en duda la seguridad del fideicomiso como instrumento. Esa casa de electrodomésticos decidió en abril pedir el concurso de acreedores y dejó entonces de pagar sus deudas a los fiduciarios, llevando a la CNV a lanzar reglas más estrictas para ayudar a garantizar que a los inversores se les pague lo que se les debe.
Entre los analistas, sin embargo, se cree que las cadenas minoristas tienen pocas posibilidades de conseguir fondos a través de bonos corporativos. “Muchas tienen problemas financieros. No les será fácil recurrir a ese instrumento”.
Por todos estos motivos, el mercado de fideicomisos se achicó fuertemente en el último año. También se redujo, por la incertidumbre económica que reina en el país, la posibilidad de las empresas de acceder a créditos bancarios. Lo que no cayó, sin embargo, fueron las necesidades de financiación de las casas de electrodomésticos, que desde 2004 a esta parte vienen usando tanto los fideicomisos como las líneas de créditos de bancos para fondearse. Es por eso que ahora esas empresas están estudiando la posibilidad de utilizar otros métodos para financiarse; y la emisión de bonos corporativos parece ser la alternativa que más atrae.
De hecho, Frávega ya hizo punta dando a conocer por estos días que lanzará la primera serie de $ 50 millones de un Programa de Valores de Corto Plazo (VCP) por un total de hasta $ 100 millones. Y fuentes del mercado aseguran que empresas como Megatone y Garbarino están analizando pedir autorización a la Comisión Nacional de Valores (CNV) para crear sus propios Programas Globales de Obligaciones Negociables (ON) en breve.
Las razones para ello son varias. Pero sobre todo, dicen, los Valores de Corto Plazo como las ON atraen a las compañías porque les permiten estirar los plazos de financiación. Por estos días, con los fideicomisos se consigue fondeo de tres a seis meses, mientras que con un VCP se puede obtener dinero a un año, y con una ON, más aún.
Además, en el último tiempo los montos promedio de las emisiones de fideicomisos han caído con fuerza, debido a que las empresas no se animan a salir con una emisión grande por miedo a no poder colocarla. Esto se debe a que la ANSeS, el gran inversor que por estos días hace la diferencia en el mercado, no participa desde noviembre de 2008 en la compra de fideicomisos ligados al consumo.
Esa ausencia significa para las empresas de electrodomésticos y para los bancos que se financian con fideicomisos una pérdida del 30% del fondeo que recibían antes de la estatización de las AFJP. Es que las administradoras de fondos de pensión solían participar en esa proporción en casi todas las emisiones de fideicomisos que se lanzaban al mercado.
Ahora, las colocaciones de esos instrumentos se han reducido con fuerza en relación a 2008. El mes pasado, las emisiones apenas sumaron $259 millones, un 60% menos que en el mismo mes del 2008, cuando se emitieron $690 millones de estos títulos. “Lo que ocurre es que, después de Bonesi, la CNV es muy cauta a la hora de aprobar nuevas emisiones”, indicaron fuentes del mercado.
El caso Bonesi complicó las cosas porque puso en duda la seguridad del fideicomiso como instrumento. Esa casa de electrodomésticos decidió en abril pedir el concurso de acreedores y dejó entonces de pagar sus deudas a los fiduciarios, llevando a la CNV a lanzar reglas más estrictas para ayudar a garantizar que a los inversores se les pague lo que se les debe.
Entre los analistas, sin embargo, se cree que las cadenas minoristas tienen pocas posibilidades de conseguir fondos a través de bonos corporativos. “Muchas tienen problemas financieros. No les será fácil recurrir a ese instrumento”.
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Un nuevo paradigma: la edificación como bien mueble
Habitaciones completas que viajan transportadas en camión, luego son colocadas en un panel flotante y por vía fluvial trasladadas a cualquier punto del país al que se llegue por vía navegable. Es raro de imaginar pero constituye una realidad que gradualmente va imponiéndose como solución logística para la construcción.
Las ventajas son diversas: por una parte, esta modalidad se alinea con el objetivo de una infraestructura ambientalmente sustentable, de bajo impacto y energéticamente eficiente. Por otra parte, su flexibilidad y capacidad de ser transportada impacta notablemente en el costo de empresas que deben instalarse temporalmente en una zona de obra y luego atender otra zona.
En una primera etapa, los principales públicos a los que les ofrece este tipo de módulos son la industria hotelera, la minera, las obras de infraestructura y la instalación administrativa y operativa para bases de campamentos y oficinas. La compañía que lidera esta tendencia, Ruca Panel, ha focalizado su actividad en proveer soluciones tanto para espacios comerciales, residenciales o industriales de estos sectores de actividad. Hay también un segmento del área estatal para el cual este tipo de construcción modular transportable puede ser funcional, particularmente en la educación y los servicios de atención médica.
La unidad básica de construcción de Ruca Panel son módulos prefabricados transportables. Las dimensiones de los módulos son variadas y dependen de las características y necesidades de cada tipo de construcción, así como de las limitaciones del transporte.
Los módulos transportables de Ruca Panel pueden tener entre 16 y 55 m2 y constituyen las partes individuales en las que se divide cualquier edificación para poder ser fabricadas y luego transportadas al lugar de emplazamiento. Estos módulos salen de la fábrica ya con sus pisos, techos, paredes, todas sus instalaciones completas, terminaciones interiores y exteriores, y hasta el mobiliario o equipamiento propio de cada construcción.
Mediante la unión, acople, o apilado en altura de estos diferentes módulos, se va constituyendo la edificación in situ. Las únicas tareas en obra quedan sujetas al posicionamiento de los módulos, la fijación de los mismos entre sí, la interconexión de las instalaciones eléctricas y sanitarias de los mismos (integración a tableros generales o salas de máquinas, termotanques, calderas o depósitos de agua). Y finalmente se realizan los detalles de terminación en las líneas de unión.
La empresa constructora señala que, entre las principales bondades de este sistema de construcción, se puede enumerar:
- La velocidad
- Mínimo tiempo en obra
- Mínimo requerimiento de personal de montaje en obra
La posibilidad de reubicación o relocalización y el correspondiente reaprovechamiento del 100% del material y la infraestructura al momento de relocalización.
Este último aspecto plantea un cambio de paradigma en la concepción de infraestructura para una empresa o individuo, dado que lo que antes se definía como un inmueble, ahora se puede considerar un equipo o bien de capital, lo que conlleva una mayor tasa de amortización.
Es decir, un edificio de oficinas para una empresa bien puede ser concebido como un equipo pasible de ser transportado, vendido, alquilado.
La versatilidad de este sistema permite construir tanto edificaciones sin límite de superficie -y con la posibilidad de uno o varios pisos de altura- como módulos individuales tipo tráiler.
Las construcciones modulares son adaptables a las diversas necesidades que implique el tipo de emplazamiento, de forma tal que puede acondicionarse como oficinas, dormitorios, comedores, cocinas, sanitarios, vestuarios, salones de esparcimientos, viviendas para el personal jerárquico.
Los módulos de Ruca Panel son comercializados bajo la modalidad de venta, alquiler o leasing.
Las ventajas son diversas: por una parte, esta modalidad se alinea con el objetivo de una infraestructura ambientalmente sustentable, de bajo impacto y energéticamente eficiente. Por otra parte, su flexibilidad y capacidad de ser transportada impacta notablemente en el costo de empresas que deben instalarse temporalmente en una zona de obra y luego atender otra zona.
En una primera etapa, los principales públicos a los que les ofrece este tipo de módulos son la industria hotelera, la minera, las obras de infraestructura y la instalación administrativa y operativa para bases de campamentos y oficinas. La compañía que lidera esta tendencia, Ruca Panel, ha focalizado su actividad en proveer soluciones tanto para espacios comerciales, residenciales o industriales de estos sectores de actividad. Hay también un segmento del área estatal para el cual este tipo de construcción modular transportable puede ser funcional, particularmente en la educación y los servicios de atención médica.
La unidad básica de construcción de Ruca Panel son módulos prefabricados transportables. Las dimensiones de los módulos son variadas y dependen de las características y necesidades de cada tipo de construcción, así como de las limitaciones del transporte.
Los módulos transportables de Ruca Panel pueden tener entre 16 y 55 m2 y constituyen las partes individuales en las que se divide cualquier edificación para poder ser fabricadas y luego transportadas al lugar de emplazamiento. Estos módulos salen de la fábrica ya con sus pisos, techos, paredes, todas sus instalaciones completas, terminaciones interiores y exteriores, y hasta el mobiliario o equipamiento propio de cada construcción.
Mediante la unión, acople, o apilado en altura de estos diferentes módulos, se va constituyendo la edificación in situ. Las únicas tareas en obra quedan sujetas al posicionamiento de los módulos, la fijación de los mismos entre sí, la interconexión de las instalaciones eléctricas y sanitarias de los mismos (integración a tableros generales o salas de máquinas, termotanques, calderas o depósitos de agua). Y finalmente se realizan los detalles de terminación en las líneas de unión.
La empresa constructora señala que, entre las principales bondades de este sistema de construcción, se puede enumerar:
- La velocidad
- Mínimo tiempo en obra
- Mínimo requerimiento de personal de montaje en obra
La posibilidad de reubicación o relocalización y el correspondiente reaprovechamiento del 100% del material y la infraestructura al momento de relocalización.
Este último aspecto plantea un cambio de paradigma en la concepción de infraestructura para una empresa o individuo, dado que lo que antes se definía como un inmueble, ahora se puede considerar un equipo o bien de capital, lo que conlleva una mayor tasa de amortización.
Es decir, un edificio de oficinas para una empresa bien puede ser concebido como un equipo pasible de ser transportado, vendido, alquilado.
La versatilidad de este sistema permite construir tanto edificaciones sin límite de superficie -y con la posibilidad de uno o varios pisos de altura- como módulos individuales tipo tráiler.
Las construcciones modulares son adaptables a las diversas necesidades que implique el tipo de emplazamiento, de forma tal que puede acondicionarse como oficinas, dormitorios, comedores, cocinas, sanitarios, vestuarios, salones de esparcimientos, viviendas para el personal jerárquico.
Los módulos de Ruca Panel son comercializados bajo la modalidad de venta, alquiler o leasing.
Inversores en fuga
En medio de un mar de indefiniciones con respecto a la política económica, los inversores aplican la idea de máxima: el famoso wait and see (esperar y ver).
Esa frase anglosajona remite a la cautela que tienen aquellos que deciden qué hacer con el dinero cuando el panorama está lleno de interrogantes. Hoy por hoy, para el pequeño mercado local, la sumatoria de preguntas (sin respuestas) son lo suficientemente importantes para retraer las apuestas financieras.
Esto se está viendo claramente en los volúmenes operados. En la Bolsa de Comercio, las acciones movían hasta $ 60 millones por día en junio mientras que en lo que va de este mes se están haciendo negocios por apenas $ 40 millones. O sea, hay una caída real del 33% en términos de operaciones.
Algo similar se observa en el Mercado Abierto Electrónico (MAE), donde operan los bancos, con los títulos públicos. A junio estaba repuntando el escaso volumen que se venía negociando. Ese mes se hicieron operaciones por u$s 200 millones diarios en promedio.
Pero julio está deparando otra vez una merma significativa en el caudal de negocios. Se negocian –en promedio y por día– poco más de u$s 100 millones (caída del 50% mes a mes). De continuar esta tendencia a la baja, cortaría los cuatro meses en donde venía recuperando en términos de negocios.
Todo esto, obviamente, es una mala noticia para los inversores. Tanto para los que están en el mercado como para aquellos que piensan eventualmente ingresar a la plaza.
Sucede que un mercado más chico, con menos compradores y vendedores, dificulta deshacer operaciones y hacerse de liquidez (algo fundamental para cualquier inversor). Al no encontrar una contraparte, aquellos que piensan entrar al mercado no lo hacen porque no tienen certezas de poder “salir” y recuperar su capital invertido.
Para los especialistas, el panorama tiene una explicación bien sencilla. “En el plano local, todavía no hay cambios concretos. Solo rumores acerca de que se arreglará con los holdouts y se saneará el Indec. Pero estas versiones no son nuevas y el mercado no compra tan fácil. A eso, hay que sumarle que estamos en plena temporada de balances en EE.UU. que van a ser un driver importante para el mercado local. Y, pasado eso, en agosto comienzan a llegar los resultados de las compañías argentinas a la Bolsa. Por todo esto, el inversor decide esperar a que se aclare el escenario”, explicó Federico Desprats, analista de Intervalores Sociedad de Bolsa.
Desde un importante banco de capitales nacionales indicaron que la confirmación de Guillermo Moreno (que provocó la caída en los bonos) espantó a los inversores extranjeros que venían sumando dinero a la plaza local.
“En los últimos meses había ingreso dinero genuino de los inversores del exterior para comprar títulos públicos. Pero desde que se confirmó al secretario de Comercio, las operaciones prácticamente desaparecieron y ahora quedan solo los ahorristas locales. Un mercado sólo con los retailers no es sostenible”, señalaron.
Esa frase anglosajona remite a la cautela que tienen aquellos que deciden qué hacer con el dinero cuando el panorama está lleno de interrogantes. Hoy por hoy, para el pequeño mercado local, la sumatoria de preguntas (sin respuestas) son lo suficientemente importantes para retraer las apuestas financieras.
Esto se está viendo claramente en los volúmenes operados. En la Bolsa de Comercio, las acciones movían hasta $ 60 millones por día en junio mientras que en lo que va de este mes se están haciendo negocios por apenas $ 40 millones. O sea, hay una caída real del 33% en términos de operaciones.
Algo similar se observa en el Mercado Abierto Electrónico (MAE), donde operan los bancos, con los títulos públicos. A junio estaba repuntando el escaso volumen que se venía negociando. Ese mes se hicieron operaciones por u$s 200 millones diarios en promedio.
Pero julio está deparando otra vez una merma significativa en el caudal de negocios. Se negocian –en promedio y por día– poco más de u$s 100 millones (caída del 50% mes a mes). De continuar esta tendencia a la baja, cortaría los cuatro meses en donde venía recuperando en términos de negocios.
Todo esto, obviamente, es una mala noticia para los inversores. Tanto para los que están en el mercado como para aquellos que piensan eventualmente ingresar a la plaza.
Sucede que un mercado más chico, con menos compradores y vendedores, dificulta deshacer operaciones y hacerse de liquidez (algo fundamental para cualquier inversor). Al no encontrar una contraparte, aquellos que piensan entrar al mercado no lo hacen porque no tienen certezas de poder “salir” y recuperar su capital invertido.
Para los especialistas, el panorama tiene una explicación bien sencilla. “En el plano local, todavía no hay cambios concretos. Solo rumores acerca de que se arreglará con los holdouts y se saneará el Indec. Pero estas versiones no son nuevas y el mercado no compra tan fácil. A eso, hay que sumarle que estamos en plena temporada de balances en EE.UU. que van a ser un driver importante para el mercado local. Y, pasado eso, en agosto comienzan a llegar los resultados de las compañías argentinas a la Bolsa. Por todo esto, el inversor decide esperar a que se aclare el escenario”, explicó Federico Desprats, analista de Intervalores Sociedad de Bolsa.
Desde un importante banco de capitales nacionales indicaron que la confirmación de Guillermo Moreno (que provocó la caída en los bonos) espantó a los inversores extranjeros que venían sumando dinero a la plaza local.
“En los últimos meses había ingreso dinero genuino de los inversores del exterior para comprar títulos públicos. Pero desde que se confirmó al secretario de Comercio, las operaciones prácticamente desaparecieron y ahora quedan solo los ahorristas locales. Un mercado sólo con los retailers no es sostenible”, señalaron.
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sábado, 18 de julio de 2009
En agosto se termina el sistema de tickets Canasta
Se trata de un sistema de pago cuya partida de defunción se firmó a fines de 2007 tras haber aprobado el Congreso un proyecto de ley del abogado y diputado kirchnerista Héctor Recalde que planteaba la incorporación de los vales al salario.
El debate parlamentario de esta iniciativa estuvo teñido por un episodio delictivo, luego de que Recalde denunciara un intento de soborno por parte de empresarios del sector que derivó en un escándalo legal y le dio el toque de gracia al sistema.
La denominada Ley de Tickets (26.341) entró en vigencia en febrero del año pasado estableciendo que las empresas que cuenten con trabajadores beneficiarios de vales de almuerzo y canasta, y tarjetas de transporte deberán transformarlos en remuneración a razón de 10% de su valor pecuniario por bimestre calendario. Es decir, tras 10 bimestres sucesivos, los tickets deben quedar sin efecto. Esta fecha se cumple en agosto.
Ese mes se le dará la extremaunción a un mecanismo creado en 1989 por el entonces ministro de Economía, Domingo Cavallo, quien los ideó con el objetivo de otorgar un beneficio social a los trabajadores que a su vez no cotizara a la seguridad social. En aquellos años el país sufría la herencia de la hiperinflación cuyos efectos fueron fatales sobre los salarios.
En este contexto los tickets se generalizaron como medio de pago, llegando a ser percibidos por casi 1,6 millones de trabajadores, y a mover una suma anual de $ 4000 millones.
El sistema atrajo a 27 empresas emisoras de vales alimentarios, siendo Accor y Sodexho las que llegaron a concentrar la mayor parte del negocio. Accor, con sus Tickets Restaurant, y Sodexho con los Luncheon Tickets.
Ambas empresas son originarias de Francia, donde también nació el sistema de vales de almuerzo en la década del 30 con la idea de garantizar que los obreros que no contaban con comedor en planta almorzaran y no gastaran lo percibido en otros productos.
Accor y Sodexho habían amenazado con irse del país si el proyecto de Recalde se promulgaba. Pero nada de eso ocurrió.
Tras un intenso debate, en ambas casas matrices se decidió continuar con las operaciones locales a pesar de que gran parte de sus ingresos desaparecerán con los tickets. Tanto Accor como Sodexho redireccionaron sus operaciones buscando nuevos horizontes o impulsando áreas en las cuales ya actuaban.
En el caso de Accor potenció sus operaciones hoteleras, y acaba de anunciar inversiones por u$s 100 millones para abrir dos hoteles de sus marcas Novotel e Ibis. El Novotel será el primero de esa cadena inaugurado en el país. Estará ubicado en Corrientes 1334 y tendrá 127 habitaciones y dos suites distribuidas en 12 pisos. El Ibis Buenos Aires Obelisco será el tercero de esta marca en el país. También estará sobre Corrientes y tendrá 168 habitaciones.
Por su parte, Sodexho decidió enfocarse a la administración de subsidios públicos y al catering. En el primer sector ofrece a los gobiernos provinciales y municipales programas para administrar programas sociales mediante la entrega de tickets, tarjetas y órdenes de pago a los beneficiarios de planes sociales.
Y en el segundo caso, potenció con recursos y personal a su filial Sodexho Alimentos y Servicios, dedicada a la gestión de comedores en empresas y de sistemas alimentarios.
El debate parlamentario de esta iniciativa estuvo teñido por un episodio delictivo, luego de que Recalde denunciara un intento de soborno por parte de empresarios del sector que derivó en un escándalo legal y le dio el toque de gracia al sistema.
La denominada Ley de Tickets (26.341) entró en vigencia en febrero del año pasado estableciendo que las empresas que cuenten con trabajadores beneficiarios de vales de almuerzo y canasta, y tarjetas de transporte deberán transformarlos en remuneración a razón de 10% de su valor pecuniario por bimestre calendario. Es decir, tras 10 bimestres sucesivos, los tickets deben quedar sin efecto. Esta fecha se cumple en agosto.
Ese mes se le dará la extremaunción a un mecanismo creado en 1989 por el entonces ministro de Economía, Domingo Cavallo, quien los ideó con el objetivo de otorgar un beneficio social a los trabajadores que a su vez no cotizara a la seguridad social. En aquellos años el país sufría la herencia de la hiperinflación cuyos efectos fueron fatales sobre los salarios.
En este contexto los tickets se generalizaron como medio de pago, llegando a ser percibidos por casi 1,6 millones de trabajadores, y a mover una suma anual de $ 4000 millones.
El sistema atrajo a 27 empresas emisoras de vales alimentarios, siendo Accor y Sodexho las que llegaron a concentrar la mayor parte del negocio. Accor, con sus Tickets Restaurant, y Sodexho con los Luncheon Tickets.
Ambas empresas son originarias de Francia, donde también nació el sistema de vales de almuerzo en la década del 30 con la idea de garantizar que los obreros que no contaban con comedor en planta almorzaran y no gastaran lo percibido en otros productos.
Accor y Sodexho habían amenazado con irse del país si el proyecto de Recalde se promulgaba. Pero nada de eso ocurrió.
Tras un intenso debate, en ambas casas matrices se decidió continuar con las operaciones locales a pesar de que gran parte de sus ingresos desaparecerán con los tickets. Tanto Accor como Sodexho redireccionaron sus operaciones buscando nuevos horizontes o impulsando áreas en las cuales ya actuaban.
En el caso de Accor potenció sus operaciones hoteleras, y acaba de anunciar inversiones por u$s 100 millones para abrir dos hoteles de sus marcas Novotel e Ibis. El Novotel será el primero de esa cadena inaugurado en el país. Estará ubicado en Corrientes 1334 y tendrá 127 habitaciones y dos suites distribuidas en 12 pisos. El Ibis Buenos Aires Obelisco será el tercero de esta marca en el país. También estará sobre Corrientes y tendrá 168 habitaciones.
Por su parte, Sodexho decidió enfocarse a la administración de subsidios públicos y al catering. En el primer sector ofrece a los gobiernos provinciales y municipales programas para administrar programas sociales mediante la entrega de tickets, tarjetas y órdenes de pago a los beneficiarios de planes sociales.
Y en el segundo caso, potenció con recursos y personal a su filial Sodexho Alimentos y Servicios, dedicada a la gestión de comedores en empresas y de sistemas alimentarios.
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