No hay forma de escapar al malestar que vive la ciudad y también el RenCen. Partes del hotel Marriott, que ocupa la principal torre de 73 pisos del complejo están cerrados, y los locales vacíos abundan en el área del shopping center.
Hace unos años la ciudad de Detroit parecía a punto de recuperarse, y varias de las gemas arquitectónicas de esta urbe que fue construida durante el auge de la industria automotriz, en la década de los 20, han sido restauradas. Además, varias empresas habían vuelto a la ciudad.
Por ejemplo, el más grande de los edificios que habían sido abandonados en la declinación, el Book-Cadillac Hotel, de 31 pisos, reabrió en octubre pasado como un Westin, con departamentos de lujo y penthouses en los ocho pisos más altos.
Pero estos brotes verdes se están marchitando a medida que la crisis automotriz se hace sentir cada vez más. La tasa de desempleo en el estado de Michigan llegó a 12,9% en abril, la más alta de los estados de EE.UU. Y el área de Detroit sufre uno de los índices más altos de ejecuciones hipotecarias.
Además, el diario Detroit Free Press informó la semana pasada que hay muchas celdas vacías en la cárcel local de Wayne County, pero no porque haya bajado el delito sino porque el departamento de policía no tiene presupuesto y contrata menos agentes que antes.
El alcalde de Warren, ciudad vecina de Detroit, ha tratado de convencer a GM para que traslade su sede. Como respuesta, Detroit le concedió al RenCen generosos incentivos impositivos. Pero, de todos modos, GM lleva un año buscando comprador para el complejo, porque necesita dinero al contado.
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jueves, 4 de junio de 2009
jueves, 25 de diciembre de 2008
Las tres grandes de Detroit se encaminan a una quiebra controlada
La Casa Blanca se plantea una quiebra controlada de las grandes empresas automovilísticas de EE.UU. como una manera de salvar el sector, sumido en una grave crisis debido a la drástica caída de las ventas.
En su rueda de prensa diaria, la portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino, afirmó que van "a hacer algo", pues el Gobierno quiere evitar un "colapso caótico" de las automovilísticas.
Desde hace ya varios meses, la administración Bush está estudiando la mejor salida para salvar a la industria del motor. Tanto General Motors, como Ford y Chrysler se encuentran en la cuerda floja como consecuencia de la grave crisis económica que atraviesa la economía del país así como un importante problema de falta de liquidez.
Los tres grandes de Detroit esperaban que el Gobierno saliera a su rescate al igual que se ha hecho con el sector financiero, sin embargo, las reticencias de los republicanos, que llevaron al rechazo del plan en el Senado, han puesto las cosas muy cuesta arriba para encontrar una solución que no pase por la quiebra, lo cual sería un mazazo importante para Estados Unidos ya que caerían tres de sus principales iconos industriales.
Pero el tiempo corre en contra del sector automovilístico. De hecho, Rick Wagoner, el presidente de General Motors, la más tocada de las tres, avisó el pasado mes de noviembre que de no encontrar la ayuda del gobierno en el primer trimestre del año 2009 se verían obligados a paralizar la producción e, incluso, acogerse a la ley norteamericana de quiebra.
Por su parte, el presidente de Estados Unidos, George Bush, aseguró durante una comparecencia en el Instituto Estadounidense de la Empresa que "todavía no he tomado una decisión", tras ser preguntado sobre cómo atenuar la crisis que vive el sector. "Bajo circunstancias normales no hay duda de que los tribunales de quiebra son la mejor forma. Pero estas no son circunstancias normales. Ese es el problema", dijo Bush en referencia a la situación de los Tres Grandes fabricantes de automóviles estadounidenses (General Motors, Ford y Chrysler).
Además, el presidente saliente añadió que "estoy preocupado con una quiebra desordenada y el efecto que tendría en la psicología de los mercados". Finalmente Bush se refirió a su sucesor, el presidente electo, Barack Obama, que tomará posesión del cargo el próximo 20 de enero.
"Creo que no es una buena política dejarle una catástrofe gigantesca en su primer día de trabajo", declaró.
El portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino, aclaró la posición del presidente al afirmar que "no va a permitir un colapso desordenado de las compañías. Un colapso desordenado sería algo muy caótico". Perino también reveló que la Casa Blanca esta "muy cerca" de tomar una decisión sobre el plan de rescate para los Tres Grandes. "Hay una forma ordenada de declarar quiebras que proporciona un aterrizaje más suave. Esa sería una de las opciones. No estoy diciendo que es necesariamente lo que será anunciado" explicó la portavoz.
Otra opción, apoyada por los demócratas pero que en el pasado Bush rechazó, es que los Tres Grandes reciban miles de millones de dólares del plan de rescate del sistema financiero, que tiene presupuestado 700.000 millones de dólares, aprobado por Washington.
"Hay una gama de opciones y hay muchas opciones", dijo Perino.
Las consideraciones de la Casa Blanca sobre cómo ayudar a los fabricantes domésticos de automóviles.
Fuente: InfobaeProfesional.com
En su rueda de prensa diaria, la portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino, afirmó que van "a hacer algo", pues el Gobierno quiere evitar un "colapso caótico" de las automovilísticas.
Desde hace ya varios meses, la administración Bush está estudiando la mejor salida para salvar a la industria del motor. Tanto General Motors, como Ford y Chrysler se encuentran en la cuerda floja como consecuencia de la grave crisis económica que atraviesa la economía del país así como un importante problema de falta de liquidez.
Los tres grandes de Detroit esperaban que el Gobierno saliera a su rescate al igual que se ha hecho con el sector financiero, sin embargo, las reticencias de los republicanos, que llevaron al rechazo del plan en el Senado, han puesto las cosas muy cuesta arriba para encontrar una solución que no pase por la quiebra, lo cual sería un mazazo importante para Estados Unidos ya que caerían tres de sus principales iconos industriales.
Pero el tiempo corre en contra del sector automovilístico. De hecho, Rick Wagoner, el presidente de General Motors, la más tocada de las tres, avisó el pasado mes de noviembre que de no encontrar la ayuda del gobierno en el primer trimestre del año 2009 se verían obligados a paralizar la producción e, incluso, acogerse a la ley norteamericana de quiebra.
Por su parte, el presidente de Estados Unidos, George Bush, aseguró durante una comparecencia en el Instituto Estadounidense de la Empresa que "todavía no he tomado una decisión", tras ser preguntado sobre cómo atenuar la crisis que vive el sector. "Bajo circunstancias normales no hay duda de que los tribunales de quiebra son la mejor forma. Pero estas no son circunstancias normales. Ese es el problema", dijo Bush en referencia a la situación de los Tres Grandes fabricantes de automóviles estadounidenses (General Motors, Ford y Chrysler).
Además, el presidente saliente añadió que "estoy preocupado con una quiebra desordenada y el efecto que tendría en la psicología de los mercados". Finalmente Bush se refirió a su sucesor, el presidente electo, Barack Obama, que tomará posesión del cargo el próximo 20 de enero.
"Creo que no es una buena política dejarle una catástrofe gigantesca en su primer día de trabajo", declaró.
El portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino, aclaró la posición del presidente al afirmar que "no va a permitir un colapso desordenado de las compañías. Un colapso desordenado sería algo muy caótico". Perino también reveló que la Casa Blanca esta "muy cerca" de tomar una decisión sobre el plan de rescate para los Tres Grandes. "Hay una forma ordenada de declarar quiebras que proporciona un aterrizaje más suave. Esa sería una de las opciones. No estoy diciendo que es necesariamente lo que será anunciado" explicó la portavoz.
Otra opción, apoyada por los demócratas pero que en el pasado Bush rechazó, es que los Tres Grandes reciban miles de millones de dólares del plan de rescate del sistema financiero, que tiene presupuestado 700.000 millones de dólares, aprobado por Washington.
"Hay una gama de opciones y hay muchas opciones", dijo Perino.
Las consideraciones de la Casa Blanca sobre cómo ayudar a los fabricantes domésticos de automóviles.
Fuente: InfobaeProfesional.com
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