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miércoles, 8 de febrero de 2012

Trepan fuerte las tasas de tarjetas para desalentar financiación en dólares

La paradoja está servida. Bajo un escenario donde la financiación de los saldos con tarjetas trepó 51% en 2011 comparado con 2010, y mientras la titular del BCRA Mercedes Marcó del Pont ha perforado el verbo es excesivo el oído a banqueros y financistas para que depongan las armas y bajen las tasas de interés que cobran, desde otro sector del Gobierno parecen haber hecho exactamente lo mismo pero con fines que van en sentido contrario.


Mientras el BCRA ha porfiado en que haya un recorte en las tasas de interés que se cobra por la financiación en pesos de lo consumido con tarjeta de crédito (hay más de 21 millones de plásticos en el país), desde otros sectores que monitorean la evolución del mercado cambiario el foco está puesto en la financiación de las compras en dólares. En este sentido el mensaje es claro: hay que mantener las tasas... altas.

Hoy algunas entidades financieras cobran una tasa promedio de entre 19% y 20% anual por refinanciar los consumos en dólares realizados con tarjeta de crédito. Esta tasa trepó al menos 5 puntos porcentuales en los últimos meses y en algunas entidades a raíz de la fuerte salida de divisas de sistema financiero y la no menos urgente situación de los depósitos.

Ante la salida de dólares que operó en el sistema el movimiento natural fue un aumento de las tasas, señalaron en una entidad de capitales nacionales. Hoy, que han regresado los depósitos en dólares y en pesos los plazos fijos en pesos del sector privado, alcanzaron en enero un récord en su ritmo de crecimiento mensual de $ 6.500 millones, y llegaron a $ 117.426 millones, el pronóstico de quienes comandan las gerencias de crédito y producto de los bancos es que por cuestiones vinculadas a la política del Gobierno esas tasas que apuntan a financiar consumo en dólares no van a moverse.

Es que la batalla del Gobierno por cerrar los accesos del público al dólar no se detiene. A la instrumentación del control de cambios, la omnipresente campaña de apariciones por parte de la AFIP en el microcentro porteño y el afán por erigirse en el gran hermano del mercado monetario ahora se ha sumado la presión alcista de las tasas para que quienes utilizaban este sistema para atesorar moneda extranjera, dejen de hacerlo.

La razón hay que buscarla en las avivadas que han generado las validaciones de la AFIP para aquellos que teniendo pendiente una deuda en dólares y obteniendo el permiso para comprar divisas con fines de liquidar esta deuda, deciden guardarse esos dólares y refinanciar la misma.

En rigor, éste era el mecanismo utilizado por una parte de quienes obtenían el visto bueno de la AFIP para cancelar con dólares billete la cuenta de la tarjeta. La idea es que una tasa del 20% en dólares implique un costo extra para aquél que obtiene los dólares para cancelar la deuda pero así y todo decide atesorarlos y buscar la financiación del banco para estirar el momento del pago, señaló un gerente de productos de un banco extranjero. Según fuentes del sistema financiero consultadas por El Cronista, en las últimas semanas, y casi como si se tratara de una variable más que hay que vigilar, las empresas nucleadas en la Cámara de Tarjetas de Crédito y Compra (ATASYC) prestaron sus oídos a la necesidad de desalentar la financiación de los saldos en dólares. Por esta razón mientras algunos bancos pusieron las tasas en dólares en las nubes, otros decidieron implementar directamente el mecanismo que permite refinanciar los consumos en dólares pero transformándolos al tipo de cambio en pesos y con tasas que se aplican a las deudas en moneda local.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Financiarse con tarjeta cuesta hasta un 85,2%.


El que ofrecen las tarjetas de crédito es uno de los financiamientos más caros para los consumidores, pero también de los más utilizados. Realizar una compra con un plástico, pagar el mínimo y abonar el resto en cuotas tiene un interés que llega hasta el 85,2%. Según datos difundidos ayer por el Banco Central, basados en información que las entidades financieras proporcionaron en agosto por el Régimen de Transparencia, por usar una tarjeta de crédito en el país, los consumidores tienen que pagar tasas de entre el 31% y el 35,5% en promedio por intereses compensatorios, seguros de vida de hasta un 9,9%, gastos administrativos de $ 60 mensuales y de renovación anual de hasta $ 470.

Pese a los intentos por aumentar la bancarización, los gastos para abrir una cuenta y tener una tarjeta de crédito aún están lejos de ser accesibles para todo el público. Si se quiere disminuir ese gasto, el BCRA aconsejó, además de evaluar todos los costos e intereses relacionados con la tarjeta obtenida, tener en cuenta las comisiones cobradas por superar el límite de compra, el costo de tarjetas adicionales, así como los requisitos para la contratación del servicio. «Además de estas condiciones financieras, es importante considerar las restricciones comerciales de cada una, por ejemplo, si permiten o no operar en el exterior, los comercios adheridos y si están restringidas a alguna zona o cadena de comercios en particular», indicó el Central. Añadió que los límites de financiación y de compra «dependen de la política crediticia de cada entidad y de la calificación crediticia que se asigne a cada cliente».

Éstos son los principales datos que se desprenden del informe del BCRA sobre tarjetas de crédito:

La tasa de interés compensatorio entre tarjetas para usar en el país se encuentra entre el 31% (promedio de los valores mínimos) y el 35,5% (promedio de los máximos). Sobre esos valores se cobra IVA. Para las que pueden ser usadas también en el extranjero, estas tasas se ubican entre el 33,8% y el 36,7%.

La Caja de Crédito Cooperativa La Capital del Plata es la entidad que lidera el ranking de las más caras, con un 85,2% de máximo cobrado por interés compensatorio en su tarjeta Kadicard. La que menos cobra es la Tarjeta MUTUA, de la Sociedad Argentina de Socorros Mutuos de Coronda, con un 3,1%. El seguro de vida que se cobra indefectiblemente para las tarjetas que sólo se pueden usar en la Argentina fue en promedio de hasta un 0,3%, pero hay entidades que cobraron un 9,9%. En tanto, los plásticos que pueden usarse también en el resto del mundo, como máximo, cobraron un 2,1%. En cuanto a los gastos administrativos, promediaron $ 6,9 para los valores mínimos informados y $ 11,3 para los máximos en los plásticos de utilización nacional. Aunque para mantener la tarjeta TDF (de Tierra del Fuego), se cobra un máximo de $ 60, mientras que para la Mastercard del Banco de Servicios y Transacciones, ese costo es de $ 4.