- El Merval cae más del 6%, al igual que el Bovespa
- Wall Steet opera con una baja promedio del 4,5%
- Las bolsas europeas caen más del 7%
El pánico se ha vuelto a apoderar de los inversores de todo el mundo y las escenas de miedo que vivieron los mercados el pasado 10 de octubre -cuando las bolsas europeas registraron la mayor caída diaria de su historia- se repiten hoy con gran crudeza.
La histeria llega hasta el punto de que algunos expertos barajan la posibilidad de que el Dow Jones baje hoy incluso por debajo de los 8.000 puntos.
De hecho, un operador explica a Reuters que "cuando los futuros de Estados Unidos abran en Chicago, y los contratos de futuros estén de nuevo disponibles podríamos ver caídas adicionales del 5%. Un 10% a la baja en total".
Merval. Las acciones que cotizan en la bolsa porteña no pueden escapar a la histeria global a la que suman los conflictos internos. El Merval cae un 6,2% a 903,55 puntos.
Existe la idea de que la crisi de los bancos se traslade a los bonos soberanos y existe la opinión de que es cuestión de tiempo antes de que algunos países quiebren e incumplan los pagos de su deuda", expresó Jim Wood-Smith, jefe de investigación de Williams de Broe.
"Hay una fuga hacia las dos divisas consideradas refugio, el dólar y el yen.
Hay un estado general de pánico", agregó.
Los bancos eran el principal lastre del mercado. HSBC perdía casi un 12 por ciento y Santander un 10 por ciento por el creciente temor a los efectos de la desaceleración en los mercados emergentes.
Morgan Stanley bajó además el precio objetivo de HSBC a 580 peniques desde 630 peniques y pronosticó un recorte del 50 por ciento del dividendo de 2009.
Los inversores mantenían un ojo puesto en América latina ante los efectos de la crisis global en esa región y, como consecuencia, las acciones con mayor exposición allí se resentían.
Telefónica , para la que América latina supone el 37,4% de sus ingresos y el 34,4% de su resultado bruto de explotación, bajaba un 4,64 por ciento.
Fuente: InfobaeProfesional.com
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sábado, 25 de octubre de 2008
sábado, 18 de octubre de 2008
Panico Bursatil
Tras la masiva respuesta de los gobiernos de Europa y Estados Unidos para detener la crisis –inyecciones de capital público en los bancos, garantías para las obligaciones bancarias, baja coordinada de tasas de interés y provisión de liquidez ilimitada de dólares a los bancos centrales- el mercado monetario comenzó a mostrar leves señales de mejora.
La normalización del mercado monetario de corto plazo es la principal prioridad hoy para los banqueros centrales que buscan que se restablezca lo más rápido posible el mecanismo de transmisión de crédito.
Si bien las medidas monetarias, fiscales y regulatorias deberían impedir una depresión como la de los años 30 –el PBI de Estados Unidos se contrajo más de un 25% entre 1929 y 1933- la probabilidad de una recesión fuerte no puede todavía ser descartada. A la suba en el costo de financiamiento y la caída en el precio de las casas se suma ahora el efecto riqueza negativo por la caída en el precio de las acciones y el impacto sobre las exportaciones por la desaceleración de los mercados emergentes.
Si continúa la mejora en los indicadores monetarios podría pensarse que lo peor de la crisis habría quedado atrás y el mercado comenzaría a moverse más lateralizado al compás de los indicadores económicos y de los resultados corporativos. Sobre todo estará atento a las revisiones que se realicen en las ganancias esperadas para los próximos trimestres.
La caída del precio de los commodities y la apreciación del dólar respecto de la moneda de los principales socios comerciales son la principal preocupación y cómo se definan los niveles de ambas variables una vez pasado el tsunami financiero será determinante para la conformación de los escenarios para el 2009.
Si bien el peso argentino en términos nominales no se había apreciado como el euro y las monedas de la región, la inflación creciente había ido llevando a una apreciación en términos reales de la moneda local en relación con el dólar. Hasta que se desató la crisis en septiembre, la suba del euro y el real le habían permitido a Argentina amortiguar el impacto de la apreciación real respecto del dólar.
Dentro de este contexto, el dólar operó relativamente estable esta semana ante la mayor oferta de divisas de los exportadores y de las empresas. Pero las tasas subieron reflejando la mayor tendencia a la dolarización de portafolios y los bonos se desplomaron ante el continuo desarme de posiciones y la incertidumbre sobre el financiamiento de 2009. La baja de los títulos se potenció el viernes con la publicación de los datos de actividad del mes de agosto que mostraron una desaceleración mayor a lo esperado.
La normalización del mercado monetario de corto plazo es la principal prioridad hoy para los banqueros centrales que buscan que se restablezca lo más rápido posible el mecanismo de transmisión de crédito.
Si bien las medidas monetarias, fiscales y regulatorias deberían impedir una depresión como la de los años 30 –el PBI de Estados Unidos se contrajo más de un 25% entre 1929 y 1933- la probabilidad de una recesión fuerte no puede todavía ser descartada. A la suba en el costo de financiamiento y la caída en el precio de las casas se suma ahora el efecto riqueza negativo por la caída en el precio de las acciones y el impacto sobre las exportaciones por la desaceleración de los mercados emergentes.
Si continúa la mejora en los indicadores monetarios podría pensarse que lo peor de la crisis habría quedado atrás y el mercado comenzaría a moverse más lateralizado al compás de los indicadores económicos y de los resultados corporativos. Sobre todo estará atento a las revisiones que se realicen en las ganancias esperadas para los próximos trimestres.
La caída del precio de los commodities y la apreciación del dólar respecto de la moneda de los principales socios comerciales son la principal preocupación y cómo se definan los niveles de ambas variables una vez pasado el tsunami financiero será determinante para la conformación de los escenarios para el 2009.
Si bien el peso argentino en términos nominales no se había apreciado como el euro y las monedas de la región, la inflación creciente había ido llevando a una apreciación en términos reales de la moneda local en relación con el dólar. Hasta que se desató la crisis en septiembre, la suba del euro y el real le habían permitido a Argentina amortiguar el impacto de la apreciación real respecto del dólar.
Dentro de este contexto, el dólar operó relativamente estable esta semana ante la mayor oferta de divisas de los exportadores y de las empresas. Pero las tasas subieron reflejando la mayor tendencia a la dolarización de portafolios y los bonos se desplomaron ante el continuo desarme de posiciones y la incertidumbre sobre el financiamiento de 2009. La baja de los títulos se potenció el viernes con la publicación de los datos de actividad del mes de agosto que mostraron una desaceleración mayor a lo esperado.
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