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viernes, 19 de junio de 2009

Tarjetas: vuelven las 12 cuotas sin interés pero solo hasta fines de julio

Las compañías de tarjetas de crédito, confirmaron el lanzamiento oficial del ambicioso plan para volver a financiar a 12 cuotas sin interés a los consumidores.

El proyecto surgió a raíz de la noticia de que el secretario de Comercio Interior Guillermo Moreno pasó a tener el control absoluto de los aspectos comerciales del sector a través de la resolución 138.

En medio del ruido que generó el dictamen oficial, el plan emerge como un intento del sector financiero de mostrar un gesto de buena voluntad hacia las autoridades ante posibles injerencias del controvertido funcionario.

La propuesta tanto de Visa como de Mastercard consiste en una promoción puntual de financiación de 12 cuotas sin interés para comercios de determinados rubros.

En el primer caso, la iniciativa está dirigida a industrias como:

- Indumentaria

- Perfumería

- Ropa deportiva

- Vinotecas

- Librerías

- Calzado

- Hotelería

- Grandes tiendas

- Ópticas

- Ropa de cuero.

Por su parte, Master tendrá convenios para supermercados, autoservicios, tiendas de artículos del hogar y computadoras, entre otros.

Abarca y reinarás

En un primer momento, el plan estaba pensado para algunas localidades del país, pero la compañías decidieron ir por más y ampliarlo a un alcance nacional, incluyendo Capital Federal y el Gran Buenos Aires.

En rigor, en el caso de Master, el jueves pasado la firma de plásticos ya había sacado la promoción para 10 localidades del interior. A partir de hoy ya estará vigente en toda la Argentina. Vale recordar que por el encarecimiento del costo de fondeo para las entidades se fueron endureciendo las condiciones de financiación.

Hoy en Capital Federal no existen las cuotas sin interés salvo promociones puntuales y en el interior del país sólo se encuentran hasta 6 cuotas a tasa cero. El interés de las cuotas, a su vez, se fue elevando – la última modificación en noviembre de 2008 lo ubicó en torno al 40% anual para los plazos más largos– y el último revés para los consumidores fue hace seis meses cuando desaparecieron del mercado las 24 cuotas. “Sacarlo en todo el país era el desafío”, confío una alta fuente del sector.

De esta manera, esta semana el plan fue presentado a las entidades financieras, que serán las que asuman los costos. Aunque los bancos cobrarán una tasa del 6% a los comercios que adhieran a la promoción.

“Se trata de una tasa por demás atractiva para los retailers, ya que por ese mismo plazo hoy se les está cobrando un interés por encima del 20%”, explicó el gerente de tarjetas de una entidad financiera de primera línea.

No obstante, los comercios que decidan participar tienen condiciones para entrar: no deben facturar más de $25.000 por mes con tarjetas. De este modo, se achica el espectro a aquellos negocios más chicos, que no presentan volúmenes tan elevados.

Así y todo, los consumidores deberán apurarse para poder gozar de este beneficio. Lo cierto es que la promoción tiene una corta vida. Regirá hasta el 31 de julio.

En esta línea, fuentes del sector deslizaron que “si bien no tendremos ayuda del Gobierno, esta promoción nos muestra activos hacia el oficialismo, teniendo en cuenta el esfuerzo que implica por los altos costos. Quizá más adelante recibamos apoyo”.

Pero además la escasa vigencia tiene otra razón subyacente. La idea era sacar algo antes de las elecciones del 28 de junio. No obstante, reconocen, ante el desconocimiento de los resultados ningún sector se atreve a planear acciones a largo plazo. “La situación está muy sensible”, señalaron las fuentes.

sábado, 6 de junio de 2009

Desaparecieron más de un millón de tarjetas de crédito en el último año

Freno en la economía, incertidumbre laboral, incremento en las tasas de interés, inflación doméstica, suba en gastos administrativos, renovación y costos de mantenimiento, y un plan más agresivo de los propios bancos para cerrar las cuentas inactivas.

Con todo esto, el resultado fue previsible: una enorme contracción en la cantidad de tarjetas de crédito de las entidades financieras, que superó el millón de plásticos emitidos el último año, y que contrastó con el avance que mostraron paralelamente las emisiones del sector no financiero. “La gente está tratando de gastar en menos cantidad de bienes con la tarjeta de crédito para achicar sus niveles de endeudamiento: privilegia la cancelación de deuda antes que el consumo”, sintetizó el CEO de Notibancos, Gustavo Giraldez.

Un informe que su sitio distribuirá desde hoy entre sus clientes, y que elaboró sobre la base de datos oficiales y aportados por las propias emisoras, reveló que hasta fines de marzo pasado en la Argentina circulaban, en total, unos 28 millones de plásticos: 17,5 millones de tarjetas de crédito abiertas (de entidades financieras) y 10,5 millones de tarjetas cerradas (de entidades no bancarias).

“Esto denota una contracción del mercado, que venía aumentando año tras año (a un ritmo de entre el 15% y el 30% anual, desde la salida de la crisis). La disminución alcanzó el 4% el último año, sobre todo en las entidades financieras”, explicó el estudio.

Esa proporción supone una baja de al menos 1.160.000 plásticos en comparación con igual período de 2008: por una caída de un 7,89% en las tarjetas de entidades financieras, y un avance de 4,76% de las correspondientes a “no financieras”.

“Notamos al cliente más precavido, más analista a la hora de tomar una decisión en lo que tiene que ver con los compromisos de largo plazo”, explicó a El Cronista el gerente de Marketing del Citi, Alejandro Powell.

El banquero reconoció “una meseta” en la evolución de la cartera, a pesar de que advirtió que, al menos en su banco, hoy no están viendo una contracción: “Hemos notado que el crecimiento es menor. Pero, en nuestro caso, las estrategias promocionales mantienen un consumo que no llega a lograr el ritmo de crecimiento del año anterior, y que al menos evita una reducción”, agregó.

Para Giraldez, hubo varios factores que produjeron el parate en todo el sistema: por un lado, el hecho de que “algunas entidades dieron de baja una gran cantidad de cuentas inactivas”; y por el otro, que las crisis doméstica e internacional redujeron la demanda de los clientes “por temor a no poder hacer frente a los costos del crédito” e incrementaron “las restricciones impuestas por los bancos en el otorgamiento de estos productos”.

En los últimos doce meses se percibió un fuerte aumento en los costos de financiamiento: del 30% en las tasas de interés (del 27,44% al 35%); del 15% en gastos administrativos y del 17% en renovación. Lo que cayó: el seguro de vida, un 7%.

El estudio revela, además, una fuerte preponderancia de Tarjeta Naranja en el sector, que hoy llega a tener el 13,30% del market share a nivel nacional. Detrás le siguen: el Santander Río, con 7,58%; el Galicia, con 5,66%; el Citi, con 4,42% y el HSBC, con 4,3%.

jueves, 4 de junio de 2009

Las tarjetas le presentaron a Moreno un plan para revivir las 12 cuotas sin interés

En un esfuerzo por contrarrestar los ruidos de la reciente avanzada de la administración de Cristina sobre el sector, las compañías de tarjetas mostraron su “buena” voluntad de contribuir a un mejor acceso para el financiamiento de los argentinos.

Una alta fuente de una de las firmas líderes de plásticos reveló a El Cronista que ayer se concretó una hermética reunión entre la la Asociación de Tarjetas de Crédito (ATASYC) y una parte del Gobierno para presentarle desde la entidad un plan que tiene como objetivo alargar los plazos de financiación y reducir costos para los consumidores, que alcanza al conjunto de firmas de plásticos.

En concreto, según adelantó la fuente, se planteó ofrecer un plan de 12 cuotas sin interés. Aunque, según anticipó un ejecutivo de una entidad financiera, “el plan será selectivo. Está planteado para determinadas localidades y el costo correrá por cuenta de cada uno de los bancos”. El proyecto es pretencioso, ya que desde que se desató la crisis el fondeo de las entidades se encareció y las condiciones de financiación se fueron endureciendo.

Así es como hoy en Capital Federal no existen las cuotas sin interés –salvo promociones puntuales– y en el interior del país sólo se encuentran hasta 6 cuotas a tasa cero. El interés de las cuotas, a su vez, se fue elevando –la última modificación en noviembre de 2008 lo ubicó en torno al 40% anual para los plazos más largos– y el último revés para los consumidores fue hace seis meses cuando desaparecieron del mercado las 24 cuotas.

Pero la tentativa de las tarjetas no es fortuita. Esta semana se conoció por medio de la resolución 138 que el control absoluto del sector quedaba en manos del controvertido secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. La noticia, desde luego, no cayó bien en el sistema financiero. Sobre todo teniendo en cuenta la tirante relación que el temido funcionario, famoso por sus aprietes, estableció con este sector.

Los temores, en esta línea, son palpables. “Todavía no se avanzó con nada, pero estamos preocupados por los pasos que puedan llegar a dar desde la secretaría”, confió una de las fuentes.

“Hasta el momento no estábamos bajo la lupa. Por eso el plan representa una manera de demostrarnos activos”, justificó. En este sentido, desde un banco señalaron que “la recepción oficial al plan fue buena pero faltan algunos detalles. Aunque su salida es inminente”.

Si bien aún no hubo ningún tipo de disposición desde Comercio hacia las compañías, hay que tener en cuenta que en más de una oportunidad el oficialismo, en nombre de medidas populares, se adueñó de fondos de entidades privadas.

El caso más reciente y polémico fue el de la estatización de las AFJP. No es un dato menor, teniendo en cuenta que el negocio de tarjetas, según datos del sector, mueve cerca de $2.500 millones mensuales; un generoso caudal de dinero.

Por lo pronto, dicen las voces del mercado, en un período electoral, quizás lo que el Ejecutivo esté buscando sea sólo generar medidas para la aprobación de la gente. La hipótesis no es desdeñable. Hace apenas unos días, la administración kirchnerista lanzó una ambiciosa línea de créditos hipotecarios. Ahora, le toca a las tarjetas.

lunes, 9 de febrero de 2009

Tras la "tarjetización" forzada de 2001, se estanca el número de plásticos

Podría llegar a su fin, y no tan lentamente, ese pujante proceso de “tarjetización” que había empezado a desplegar el sistema financiero local después de la crisis. Hoy tanto los banqueros como los analistas privados perciben que la emisión de los plásticos se desacelera mucho más rápido de lo esperado, y hasta estiman que durante 2009 éstos podrían entrar en el mayor estancamiento de los últimos cuatro años.

Todo, claro, producto del menor consumo que ya se empezó a sentir en el país por la desaceleración en la actividad económica, la mayor incertidumbre laboral que hoy padecen los argentinos y el aumento en el costo del dinero que surge de la menor liquidez.

“Hemos tenido índices de crecimiento fabulosos estos años pero ahora hay una disminución. Si la economía se desacelera, lo histórico es que la emisión de tarjetas se desacelere. Siempre que se cumplan las expectativas, lógicamente van a disminuir las emisiones de tarjetas”, se sinceró ante El Cronista el ejecutivo de una de las grandes emisoras del país.

Un estudio de la consultora BeyTech, una firma que provee relevamientos de mercado a varios bancos nacionales líderes, muestra que en el 2008 sólo se emitieron 4,7% más de tarjetas de débito en el país, y apenas 2,7% más de tarjetas de crédito. Se trata de un nivel de expansión notablemente inferior al que venían manteniendo los plásticos en los años de la “recuperación”, durante los cuales se registraron tasas de crecimiento de entre el 17% y el 30%, para el caso del crédito, y de entre el 5,6% y el 11,3%, para el débito.

Lo que sucede, por ahora, es que la gente está siendo más selectiva en el uso. Y que va hacia donde ve descuentos y promociones, casi con exclusividad”, explicó el gerente de ese consultora, Federico Juan.

La decisión de los individuos de desprenderse de tarjetas de crédito ya se percibe en algunas cifras oficiales del Banco Central, actualizadas sólo hasta septiembre del año pasado. La cantidad de tarjetas de crédito por cada titular de cuenta había crecido de 1,41 a 1,55 en el primer semestre de 2008, pero en los tres meses siguientes llegó a reducirse, nuevamente, a 1,42.

“Los segmentos típicos están llegando a un punto de saturación”. “Hasta ahora, 2008 viene creciendo. Pero los últimos meses la tendencia se deteriora mucho. Por ahora lo que se ve es un freno a esos niveles de crecimiento. Pero si esto se mantiene, y persiste muchos meses, sin duda tendremos un escenario de estancamiento”, comentó.

El oficial de cuentas de un banco líder explicó a El Cronista que los últimos tiempos estuvieron cada vez más difíciles para la salida de sus productos.

“La persona no se hace cargo del costo así porque sí. Si a una tarjeta adicional no le encuentra un beneficio extra, como por ejemplo, el ahorro en comercios, en combustibles o en las compras cotidianas, no lo va a hacer”, comentó.

En Finsoport explican que el drástico deterioro en los niveles de emisión podría atribuirse, entre cosas, al mayor desempleo que ya se percibe en la economía local, y a las crecientes dificultades que deben afrontar los titulares de las tarjetas para los pagos a fin de mes.

“Si aumenta el ritmo al que crece el desempleo, es natural que el stock de tarjetas afloje”, explicaron. Pero también, agregan, lo que hoy genera la duda a aceptar un nuevo plástico es el costo de mantenimiento de las cuentas: “En la década pasada te cobraban $ 2 y ahora en los resúmenes se ven costos de hasta $ 20”, dijeron.

Fuente: Cronista.com

domingo, 1 de febrero de 2009

Los comercios negocian con los bancos volver a financiar con tarjeta a más de un año

Preocupadas por las ventas, las cadenas buscan ofrecer plazos más largos, absorbiendo parte del costo.

Hoy el cliente puede conseguir más de 12 pagos pero debe negociarlo a posteriori con el banco y afrontar tasas que llegan a superar el 40% anual.

Hace meses que los plazos de financiación en el mercado se están achicando de manera dramática.

En rigor, las 24 cuotas han muerto para el consumo. Como adelantó El Cronista, desde enero las tarjetas dejaron de ofrecer planes de pago a más de 12 cuotas pero, a su vez, las tasas se han encarecido. El año pasado, el interés de las cuotas registró un salto cercano a los 9 puntos. Sin embargo, endeudarse a más largo plazo sigue siendo posible negociando directamente con los bancos, lo que se conoce como “plan v”. Eso sí, a un muy alto costo. Las tasas rondan y hasta superan en algunos casos el 40% anual.

Como contrapartida, las ventas de algunas industrias se desplomaron. Los comercios, según dicen, “están llorando” por alargar los plazos de financiación, ya que alegan que por no ofrecer más cuotas, el negocio se está resintiendo de forma violenta. De esta manera, los teléfonos empezaron a sonar enérgicamente en los bancos. Los retailers están buscando a cualquier precio ofrecer a los consumidores plazos más largos a una menor tasa de la que ofrece el sector financiero a través del “plan v”, a cambio de absorber parte de ese costo.

En un banco de primera línea confirmaron que “están trabajando con varias cadenas de electrodomésticos para poder prestar a los clientes financiación a más largo plazo, pero con intereses más bajos”.

El acuerdo sería posible en la medida en que los comercios se hagan cargo de un mayor porcentaje de ese interés, mientras que la entidad financiera absorbería una parte menor. “Los comercios están desesperados, están rogando negociar para poder prestar a más largo plazo. Aseguran que la suspensión de planes más largos afectó al negocio”, confió el encargado de tarjetas de esa entidad.

“Lo que piden, por ejemplo, es financiar un tercio de lo que actualmente paga el cliente por plazos superiores a 12 pagos en los bancos”, explicó. Sin embargo, admitió que no cree que se negocien por más de 18 cuotas “debido a una cuestión de riesgo”.

Desde otra entidad financiera de capitales nacionales también reconocieron “que están trabajando en el tema”. “Es lógico que cada vez se preste a menor plazo, a pesar de que hay algunos acuerdos de cuotas sin interés, pero es muy raro ver ofertas por encima de 9 pagos”, señalaron. Y es que además, a los comercios no les conviene este nuevo sistema de negociación directa con el banco por una cuestión de liquidez.

“A ningún negocio le favorece financiar a 1 pago y que después el cliente llame al banco para una financiación más larga. Con planes de 2 a 12 cuotas al comercio se le liquida el dinero en 48 horas, en cambio en un pago, el dinero se les deposita recién en 18 días”, explicó una alta fuente de una compañía de plásticos.

Con todo, los acuerdos podrían llegar para el mes próximo. “Ésta es una época donde se renegocian tasas y promociones así que lo más probable es que las alianzas lleguen en unas semanas”, dijeron desde una de las entidades bancarias. De cualquier manera, en una importante tarjeta señalaron que estos acuerdos existieron siempre.

“Cuando había financiación hasta 24 cuotas, existían acuerdos entre bancos y comercios para prestar a 36”. En esta línea, recalcaron que un financiamiento a más de 12 cuotas no se dará de manera sistémica, sino que funcionarían como estrategias puntuales entre banca y retailers.

Aún así, en el sector aseguran que la cantidad de transacciones con tarjetas hasta diciembre de 2008 siguen por encima de lo operado en el 2007. Aunque también es cierto que hay muchos más plásticos circulando en el sistema. No obstante, desde un banco señalaron que “no sería raro que los individuos empiecen a dar de baja sus tarjetas”.

Fuente: El Cronista

viernes, 3 de octubre de 2008

Un consejo: guardar las tarjetas de crédito

En el último mes no hubo medio de prensa que no hable de la crisis financiera de EE.UU. y las repercusiones que ello podría generar en la economía mundial.

Sin embargo, cuando se conversa con una persona que se encuentra alejada de los mercados, rápidamente te pregunta: “¿Compro dólares?”, como si ello fuera una pócima mágica que me cubre de todo impacto o crisis.

La verdad es que esta no es una crisis de “tipo de cambio” sino una crisis crediticia.

Lo que debemos esperar hacia los próximos meses es una fuerte desaceleración de la economía mundial como efecto de la falta de crédito, que se terminará trasladando al consumidor.

Concretamente, lo que debemos esperar es falta de financiación para el consumo y ello implicará menor consumo, por consiguiente menores ventas y la famosa desaceleración.

¿Cuál es la sugerencia entonces?

El consejo es, principalmente, gastar con dinero genuino, no financiarse a tasas que actualmente son muy elevadas.

Para ponerlo en una figura: poner bajo candado las tarjetas de crédito.

Si nos manejamos con prudencia seguramente no habrá que alarmarse demasiado.