lunes, 18 de junio de 2012

Panorama Futuro

Una mirada panorámica de la historia económica argentina permite decir que los problemas que se espera que nuestra economía tenga que enfrentar durante lo que queda de 2012 son, en cierto sentido, menores: no estamos frente a nada que se parezca a una crisis económica de la envergadura de las que vivimos, por ejemplo, a fines de los años 80 o a fines de los 90 del muy traumático siglo XX.


Lo que tenemos hoy enfrente es un año donde el alto ritmo de crecimiento que heredamos del pasado inmediato se frena, en buena medida por causas que provienen del exterior de nuestra economía: en Brasil, por ejemplo, la economía se desacelera y su moneda acaba de ser devaluada, mientras que la Unión Europea está a punto de comenzar a desintegrarse bajo el imperio de políticas que algunos pretenden, de manera harto curiosa, reinstaurar en nuestro país.

En un contexto internacional como éste, lo que podemos esperar para el año en curso, en términos de nuestra propia actividad económica, es una situación análoga a la que atravesamos durante 2009, pero probablemente de menor intensidad en términos de desaceleración productiva.

Frente al fracaso de la ciencia económica en pronosticar, más allá de voces marginales, la enorme crisis que irrumpió hace tres años en la economía mundial, bien haríamos los economistas en privarnos de dar lecciones sobre lo que pasará en el futuro inmediato. De todas maneras, frente a la pregunta de cómo se comportará durante el presente año la producción global del país, podríamos aventurar un crecimiento en un porcentaje cercano a la mitad del registrado el año pasado.

Más allá del nivel de actividad, podemos mencionar problemas macroeconómicos no resueltos, entre los que aparecen el actual exceso de demanda de dólares que dio lugar al renacimiento del mercado paralelo de esta divisa, y un nivel de inflación que sigue estando por encima de los niveles deseables. Pero, de nuevo vistos en un contexto histórico, no son problemas que permitan avizorar una crisis seria: la inflación, en particular, no muestra ningún signo (ninguno, empezando por las cuentas públicas) que lleve remotamente a sospechar el desencadenamiento de una crisis hiperinflacionaria.

Frente a este panorama, muchos economistas están pronosticando para la economía argentina, una vez más, la llegada del fin de los tiempos. ¿Por qué se magnifican hasta la euforia estos problemas económicos históricamente menores? En parte, la respuesta hay que rastrearla, como lo planteó en reiteradas ocasiones Paul Krugman, en la incomodidad que provoca el reciente éxito en términos de crecimiento de un país como la Argentina que tomó, como eje de la política económica, la participación activa del Estado como condición necesaria para disciplinar la participación de muchos grandes actores locales y multinacionales en el funcionamiento de mercados muy poco competitivos.

Modificaciones al Codigo Civil

Las versiones sobre una pesificación volvieron a apoderarse ayer de la City porteña, luego de que trascendiera que dentro del proyecto de ley que reforma el Código Civil, y que llegó al Congreso con una corrección del Ejecutivo, hay un artículo que habilita a los que se endeudaron en dólares a saldar sus obligaciones en pesos y al tipo de cambio oficial.El proyecto provocó el derrumbe ayer de los bonos soberanos en dólares e hizo que se disparara a $ 6,58 el tipo de cambio que se usa para fugar divisas del país, sin pasar por el mercado de cambios oficial. El documento, que ingresó en el Congreso con las modificaciones planteadas por la Casa Rosada, contempla en el artículo 765 que "si por el acto por el que se ha constituido la obligación, se estipuló dar moneda que no sea de curso legal en la República, la obligación debe considerarse como de dar cantidades de cosas y el deudor podrá liberarse dando el equivalente en moneda de curso legal, de conformidad con la cotización oficial".


"Si bien el artículo, en la versión del Ejecutivo, no pesifica las obligaciones, pareciera darle al deudor de sumas en moneda extranjera la posibilidad de cancelar en pesos", dice Francisco Benegas Lynch, socio del estudio Benegas Lynch & Cocorullo.

Pero en el mercado bursátil los inversores leyeron que la reforma no sólo abría las puertas para una pesificación, sino que además podría habilitar al Gobierno a pagar en pesos al tipo de cambio oficial los vencimientos de sus bonos en dólares.

Los más afectados fueron así los títulos denominados en moneda extranjera y emitidos con legislación nacional, como el Boden 2015 y el Bonar X, que cerraron la rueda con pérdidas de 3,37% y 4,17%, respectivamente. Aunque también cayó el Global 2017 (-4%), que se rige por la ley de Nueva York. Las únicas excepciones fueron el Boden 2012 y el 2013, los dos bonos denominados en dólares de más corto plazo que tiene la Argentina, que subieron 4,8% y 2,7%, en cada caso. Estos dos últimos bonos habían sido entregados en su momento a bancos y ahorristas como consecuencia de la pesificación asimétrica.

"Los bonos cortos subieron porque se cree que se va a llegar a pagarlos en dólares.

Pero el mercado tiene algún tipo de duda de qué puede pasar hacia adelante", deslizó Santiago Llul, director de Futuro Bursátil Sociedad de Bolsa.

Y es que, más allá del proyecto de reforma del Código Civil que llegó al Senado, existen en este momento otros dos proyectos que contemplan una pesificación de los contratos. Uno del diputado del Frente para la Victoria Edgardo Depetri, y otro del senador por el GEN Jaime Linares. En tal sentido, pese a que el viceministro de Economía, Axel Kicillof, desmintió que se estuviera trabajando en la pesificación de los contratos, no pocos en el mercado creen que se trata de una medida que tarde o temprano terminarán imponiendo.



"La experiencia argentina es así. Lo mismo pasó con la estatización de las AFJP y con lo de YPF. Hubo rumores, lo negaron, pero se terminó haciendo", dijo un operador de una casa de Bolsa, con la condición de no ser identificado. "Se cree que no va a quedar ahí. Ahora, si se da la pesificación, se va a asemejar a 2002 también. Porque el que puso dólares se lleva pesos", dijo.

Bernardo Saravia Frías, socio de Saravia Frías, Mazzinghi Abogados, considera que más que reformar el Código Civil, el Gobierno debería apuntar a corregir el problema de la inflación, que es la que lleva a que, a largo plazo, hoy la mayoría elija el dólar. "Estamos frente a una norma fundamental que debe ser pensada y entendida para perdurar, por lo que hay que ser cuidadosos con los retoques parciales por cuestiones de ocasión", sentencia Saravia Frías. "Los artículos propuestos por el anteproyecto persiguen volver al régimen [previo a la convertibilidad] por el cual una obligación denominada en moneda extranjera podía ser honrada en pesos. Propuestas como éstas no hacen más que profundizar la incertidumbre y la desconfianza."

Según Saravia Frías, son además muchos los interrogantes que se abren a partir de una reforma, como por ejemplo, qué tipo de cambio se debería tomar en cuenta, si el del momento de la celebración del contrato o el de la fecha de cumplimiento, o cómo se liquidarán los bonos públicos denominados en pesos.

Hoy, admite Maximiliano D'Auro, socio del Estudio Beccar Varela, hay grandes problemas para determinar cómo se deben resolver los contratos nominados en moneda extranjera, ya que si bien el Gobierno permite asumir obligaciones en dólares, no habilita luego a los deudores a comprar los billetes en el mercado oficial. "Están viendo cómo salen del enredo, pero [la reforma del Código Civil] no es la mejor forma. Lo mejor sería que combatan la inflación", asevera D'Auro.

CLAVES

El proyecto. La reforma del Código Civil ingresó en el Congreso con las modificaciones planteadas por el Poder Ejecutivo Nacional, que incluyó un artículo que habilitaría a quienes deben dólares a cancelar sus obligaciones en pesos, al tipo de cambio oficial.

Artículo polémico. En el artículo 765 se establece que, "si por el acto por el que se ha constituido la obligación, se estipuló dar moneda que no sea de curso legal en la República, la obligación debe considerarse como de dar cantidades de cosas y el deudor podrá liberarse dando el equivalente en moneda de curso legal, de conformidad con la cotización oficial" .

Nervios. En el mercado, los inversores interpretaron que la reforma podría abrir las puertas para que el Gobierno cancele sus bonos denominados en dólares usando pesos al tipo de cambio oficial.

Bonos en baja. Los títulos argentinos cayeron más del 4% y el dólar de contado con liquidación se disparó a 6,58 pesos.

jueves, 22 de marzo de 2012

Dólar paralelo: el nuevo riesgo país

El cerrojo cambiario que se activó desde octubre pasado ayudó al Banco Central (BCRA) a comprar dólares y seguir administrando una devaluación silenciosa. El tipo de cambio post controles se desliza según la intensidad de las compras del Central. En lo que va de marzo, la autoridad monetaria lleva adquiridos u$s 960 millones mientras que en el año suma un total de casi u$s 3.000 millones.


El peso se devalúa 6 centavos tanto en el tramo mayorista como minorista, un ritmo acotado que prevé una depreciación para el 2012 menor a la que estimaban los bancos en un primer momento. Pero la estrategia del BCRA es precisamente la de retocar el tipo de cambio sin generar sobresaltos. Ayer, por caso, volvió a impulsar una suba en el mercado en donde operan grandes jugadores como bancos y empresas luego de comprar u$s 50 millones. El dólar mayorista escaló hasta $ 4,367; mientras que el billete minorista que se adquiere en casas de cambio también quedó estable en los $ 4,38.

La autoridad monetaria tradicionalmente aprovecha los primeros meses del año para acelerar el ritmo de devaluación, más cuando la oferta de dólares es elevada en el primer trimestre del año pasado también impulsó una devaluación similar a la de ahora .
El Central espera el fuerte ingreso de divisas en marzo-abril por la liquidación de cosecha sojera para sumar más reservas y colocar el tipo de cambio en niveles deseados.
Por los cepos cambiarios, los dólares que se pensaban iban a faltar alcanzan para la amordazada demanda. Según cálculos privados, post controles, el Gobierno permite una dolarización de sólo u$s 800 millones por mes (u$s 9.000/10.000 millones anuales).
Esto hace que la demanda potencial anualizada de divisas haya bajado de u$s 127.000 millones a u$s 89.000 millones. Según cálculos oficiales, la fuga de divisas se estancó desde enero en torno a los u$s 500-600 millones, con una drástica disminución en los últimos meses desde los casi u$s 3.000 millones de noviembre del año pasado.

Pero una presión extra podría generar las pérdidas estimadas por la sequía en el sector agropecuario, que golpearía a la oferta de divisas. En el mercado proyectan pérdidas por hasta 12 millones de toneladas respecto de la campaña del año pasado.

Si las proyecciones se consolidan, implicarían hasta unos u$s 3.500 millones menos de liquidación de divisas por las exportaciones del sector que ingresarían en el mercado de cambios.

Ésta no es una buena noticia para el Gobierno. Una menor oferta de dólares dificultaría la tarea del Central de recomponer sus arcas. En esta línea, el organismo que comanda Mercedes Marcó del Pont necesita casi exclusivamente de las divisas del campo para recuperar divisas.

jueves, 15 de marzo de 2012

Expanden la base monetaria y cae respaldo al peso

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La solvencia del BCRA está garantizada por la Nación y el Estado argentino. Además, el ente tiene la capacidad exclusiva de imprimir dinero de curso legal, la moneda obligatoria para cancelar obligaciones en el país. En esta nota proponemos examinar la relación entre el valor de los activos externos netos, fácilmente realizables, y de los pasivos exigibles de la entidad.

Del balance de la entidad, las reservas internacionales son el activo más líquido. El grueso de los demás activos está constituido por el crédito al Gobierno, de poca liquidez y realización en el corto plazo, y otros menores. En el pasivo, la deuda exigible es la mantenida en depósitos en moneda extranjera, los títulos emitidos por la entidad y otros pasivos. Estimamos el activo neto más líquido y computamos su relación con la base monetaria. Esa relación nos indicaría la proporción en que los activos externos, netos de los pasivos más líquidos, respaldan a la base monetaria. En esta estimación sólo incluimos los rubros que nos parecen más relevantes. Otros analistas podrían incorporar otros ítems, aunque no creemos que alteren nuestras observaciones de modo relevante.

El cuadro muestra que el respaldo de los activos externos, netos de los pasivos más líquidos, a la base monetaria mermó del 45,37%, a fines de febrero de 2011, al 19,44% a fines de febrero de 2012, último balance disponible. Todo aumento del crédito del BCRA al Gobierno o a entidades privadas, expandiría la base monetaria y los Títulos del BCRA; el respaldo caería drásticamente. Estamos perforando límites prudentes. Es hora de cuidar la solvencia del BCRA y el respaldo del peso para no generar incertidumbre sobre las obligaciones del Estado, sus organismos y el valor de la moneda argentina.

En el pasado, la expansión monetaria continuada para financiar al Gobierno y a particulares siempre causó inflación galopante, en la Argentina y en todo el planeta. La única excepción son los países centrales, donde la moneda es la única unidad de cuenta del sistema, el dólar, euro, yen, por la gran autoridad y confianza ganada por sus bancos centrales. No existen casos de países con inflaciones prolongadas y elevadas en que el crédito interno -al Gobierno y a entidades privadas- no haya crecido marcadamente. Por eso, la modificación propuesta de la Carta Orgánica no es inocua. Con la actual inflación, elevada según los parámetros internacionales y regionales, las autoridades debieran concentrarse en su función prioritaria: la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda. Está comprobado que aumentando la emisión monetaria para financiar al Gobierno y a particulares se precipitan ritmos inflacionarios mayores. Ésa es la barrera que la Carta Orgánica intenta defender.

 

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miércoles, 8 de febrero de 2012

Cae 70% el negocio de los garages del centro porteño

Los dos primeros días del corralito automotriz, impuesto en el centro porteño, fueron suficientes para que los propietarios de las playas de estacionamiento que se encuentran dentro de la zona de exclusión sacaran cuentas sobre los efectos que les provocan las restricciones al tránsito.


Los cálculos iniciales afirman que el volumen de negocios cayó nada menos que un 70% en las primeras 48 horas de vigencia de la puesta en marcha de la medida.

La desaparición del cliente por hora para nosotros significa un golpe durísimo ya que representa el fuerte de nuestro negocio, sostuvo ante El Cronista Eduardo Sánchez, presidente de la Cámara de Garages y Estacionamientos de la República Argentina (Ages). Si no logramos revertir esto la situación se nos hará cada vez más cuesta arriba. Y el final será que los lugares donde hay estacionamientos cambiarán de rubro, es decir que desaparecerán, continuó el directivo.

Según cálculos de Ages, dentro de la zona delimitada por el gobierno porteño (las avenidas Córdoba, Carlos Pellegrini, De Mayo y Leandro N. Alem) operan actualmente unas 40 playas.

Sánchez marcó que ahora el objetivo del sector pasará por lograr en marzo un encuentro con el subsecretario de Transporte del gobierno porteño, Guillermo Dietrich, para lograr alguna medida intermedia.

En diálogo con El Cronista el funcionario se mostró abierto a recibir a la Ages, aunque dejó bien en claro que no hay vuelta atrás con la disposición.

Previo a poner en marcha la medida realizamos dos reuniones en las que les explicamos cómo sería el nuevo plan. Allí se dejó bien en claro que entendíamos que se trataba de una disposición que beneficiaría a la ciudad, por lo que se haría respetar. No tenemos problemas en reunirnos cuantas veces fuera necesario, pero es importante que quede claro que no habrá modificaciones, advirtió Dietrich.

Por otra parte, el funcionario porteño sostuvo que no se trata de una disposición creada por el macrismo, sino que fue creada hace 36 años y simplemente lo que hacemos ahora es ponerla en funcionamiento.

En este sentido, consideró que quien abrió un estacionamiento durante los últimos años y en la zona ahora delimitada sabía o debió haber sabido sobre la existencia de esta disposición. Entonces, ahora no corresponde la protesta.

Una de las grandes incógnitas que surgió el lunes pasado es cómo impactará el corralito vehicular en el precio de las cocheras, tanto de las que están dentro como fuera de la zona delimitada.

Sánchez dijo que no se puede determinar cuál será el comportamiento de los valores ni fuera ni dentro del corralito. Habrá que analizar cada caso, pero la ecuación no es tan simple como trasladar un costo de un lado hacia el otro, afirmó.

Por otra parte, dijo que será imposible cubrir la caída de clientes por hora con nuevas mensualidades ya que estamos hablando de una caída del 70% en el negocio, una cifra demasiado grande como para suplantarla con clientes nuevos.

El gobierno porteño, mientras tanto, se muestra conforme con el progreso del tránsito tras la implementación del corralito. El transitar de vehículos cayó un 65% y eso es muy bueno para la ciudad, sostuvo Dietrich.

Trepan fuerte las tasas de tarjetas para desalentar financiación en dólares

La paradoja está servida. Bajo un escenario donde la financiación de los saldos con tarjetas trepó 51% en 2011 comparado con 2010, y mientras la titular del BCRA Mercedes Marcó del Pont ha perforado el verbo es excesivo el oído a banqueros y financistas para que depongan las armas y bajen las tasas de interés que cobran, desde otro sector del Gobierno parecen haber hecho exactamente lo mismo pero con fines que van en sentido contrario.


Mientras el BCRA ha porfiado en que haya un recorte en las tasas de interés que se cobra por la financiación en pesos de lo consumido con tarjeta de crédito (hay más de 21 millones de plásticos en el país), desde otros sectores que monitorean la evolución del mercado cambiario el foco está puesto en la financiación de las compras en dólares. En este sentido el mensaje es claro: hay que mantener las tasas... altas.

Hoy algunas entidades financieras cobran una tasa promedio de entre 19% y 20% anual por refinanciar los consumos en dólares realizados con tarjeta de crédito. Esta tasa trepó al menos 5 puntos porcentuales en los últimos meses y en algunas entidades a raíz de la fuerte salida de divisas de sistema financiero y la no menos urgente situación de los depósitos.

Ante la salida de dólares que operó en el sistema el movimiento natural fue un aumento de las tasas, señalaron en una entidad de capitales nacionales. Hoy, que han regresado los depósitos en dólares y en pesos los plazos fijos en pesos del sector privado, alcanzaron en enero un récord en su ritmo de crecimiento mensual de $ 6.500 millones, y llegaron a $ 117.426 millones, el pronóstico de quienes comandan las gerencias de crédito y producto de los bancos es que por cuestiones vinculadas a la política del Gobierno esas tasas que apuntan a financiar consumo en dólares no van a moverse.

Es que la batalla del Gobierno por cerrar los accesos del público al dólar no se detiene. A la instrumentación del control de cambios, la omnipresente campaña de apariciones por parte de la AFIP en el microcentro porteño y el afán por erigirse en el gran hermano del mercado monetario ahora se ha sumado la presión alcista de las tasas para que quienes utilizaban este sistema para atesorar moneda extranjera, dejen de hacerlo.

La razón hay que buscarla en las avivadas que han generado las validaciones de la AFIP para aquellos que teniendo pendiente una deuda en dólares y obteniendo el permiso para comprar divisas con fines de liquidar esta deuda, deciden guardarse esos dólares y refinanciar la misma.

En rigor, éste era el mecanismo utilizado por una parte de quienes obtenían el visto bueno de la AFIP para cancelar con dólares billete la cuenta de la tarjeta. La idea es que una tasa del 20% en dólares implique un costo extra para aquél que obtiene los dólares para cancelar la deuda pero así y todo decide atesorarlos y buscar la financiación del banco para estirar el momento del pago, señaló un gerente de productos de un banco extranjero. Según fuentes del sistema financiero consultadas por El Cronista, en las últimas semanas, y casi como si se tratara de una variable más que hay que vigilar, las empresas nucleadas en la Cámara de Tarjetas de Crédito y Compra (ATASYC) prestaron sus oídos a la necesidad de desalentar la financiación de los saldos en dólares. Por esta razón mientras algunos bancos pusieron las tasas en dólares en las nubes, otros decidieron implementar directamente el mecanismo que permite refinanciar los consumos en dólares pero transformándolos al tipo de cambio en pesos y con tasas que se aplican a las deudas en moneda local.

martes, 7 de febrero de 2012

Argentina exportó más leche que carne

Así lo revela el informe anual del Senasa, el organismo sanitario nacional, en cuyos registros se cuentan exportaciones de lácteos por 406.966 toneladas en 2011, contra 262.470 toneladas de carne en el mismo período.

Esto implica que la industria láctea, cuyo producto de exportación por excelencia es la leche en polvo, generó un volumen de exportación 55% mayor al de la carne.

El nuevo orden fue posible gracias al golpe de gracia del último año. Entre 2010 y 2011 las exportaciones lácteas crecieron 32% en volumen, mientras que las de carne se anotaron otro descenso, del 15% interanual.

En 2010, el balance de exportaciones favorecía a las carnes tan sólo por 1.000 toneladas de diferencia y los cambios en el último año terminaron por invertir las posiciones de ambos productos.

A las restricciones oficiales de exportación de carne para proteger la mesa de los argentinos que se intensificaron a partir de 2007 se les sumaron los controles de precios al mercado interno y, desde 2009, los vaivenes de la crisis internacional que afectaron y afectan a los compradores de carne más que a los de lácteos.

En paralelo, los aumentos de precios de la hacienda, desde fines de 2009, pudieron ser trasladados sólo en parte por los frigoríficos a los consumidores, pese a que el golpe en el bolsillo fue más que duro. Este combo logró que hoy los frigoríficos sufran una de sus peores crisis históricas.

Desde 2010, uno de los mayores jugadores del mercado de carnes, el brasileño JBS (dueño de Swift), cerró tres plantas de faena en el país y planea cerrar una cuarta, en Venado Tuerto, Santa Fe. En 2010, otro de los mayores grupos empresarios argentinos, Mattievich, cerró dos establecimientos, también en Santa Fe. Y el año pasado, la estadounidense Cargill vendió las dos plantas de Finexcor para dejar el negocio de la carne en la Argentina.

En el mismo lapso, la producción láctea llegó a niveles históricos y las dos principales empresas nacionales, Mastellone y SanCor, lanzaron nuevos productos, aumentaron sus ventas y siguieron normalizando su apretada situación financiera del pasado.

Más allá de los volúmenes vendidos, el ingreso total de divisas por exportaciones también favoreció a los lácteos. Los exportadores de este rubro vendieron al exterior por u$s 1.527 millones contra los u$s 1.492 millones que pudieron exportar los frigoríficos.

Aunque los valores de la carne aumentaron en 2011 un fuerte 25%, ese empujón que llevó el precio promedio a u$s 5.686 por tonelada (desde los u$s 4.548 de 2010) no alcanzó para paliar la diferencia en volumen.

En paralelo, la marcada suba del precio de los lácteos, del 14%, dio por resultado un saldo de u$s 449 por tonelada exportada en 2011 contra los u$s 3.754 que valió la tonelada en promedio en 2010.

En 2010, las exportaciones pesqueras habían sobrepasado por primera vez las cárnicas en volumen. Este orden se repitió en 2011: las ventas externas de ese sector alcanzaron las 424.024 toneladas, con un leve descenso del 3% interanual.