Tras perder su cliente más importante, las administradoras de FCI comenzaron a cobrar más caro para cubrir costos. Se fugó el 40% del patrimonio de la industria en 2008
Los fondos comunes de inversión (FCI) están pasando su momento más complicado tras la crisis de 2001. En menos de un año perdieron casi la mitad de su patrimonio, debido a que las turbulencias financieras mundiales minaron la rentabilidad de sus activos y la estatización de las AFJP los dejó sin su cliente más importante –las administradoras de fondos de pensión representaban nada menos que el 30% de la demanda de FCI–.
En este contexto, los principales jugadores de la industria están buscando maneras de reconvertirse y subsistir. Por lo pronto, han decidido subir las comisiones que cobran a individuos y a empresas: al achicarse la escala del negocio, algunas administradoras debieron aumentar hasta el 100% el precio de sus servicios para cubrir costos básicos. Además, se están reconvirtiendo y relanzando productos con el único fin de atraer a los pequeños ahorristas y al nuevo gran inversor local, la ANSeS.
“La industria se ha achicado mucho en 2008, y en enero la sangría de dinero continuó”, dijo Guillermo Mazzoni, jefe de research de The Fund Pro.
El mes pasado, los inversores retiraron $622 millones de fondos comunes, y el patrimonio de la industria quedó reducido a apenas $12.744 millones, un nivel mínimo desde 2002. El grueso del dinero, unos $722 millones, se fugó de fondos de plazo fijo, mientras que a los productos de renta fija de corto plazo entraron $106 millones.
“En diciembre había entrado mucho dinero a fondos de plazo fijo. Parte de esa plata era lo que se había rescatado de los FCI de Brasil: era una masa bastante grande de fondos que no tenía un destino final allí y era lógico que en algún momento saliera”, explicó Mazzoni. De todos modos, aún hay más de $8.000 millones en fondos de plazo fijo, por lo que esos productos representan cerca del 75% del patrimonio total de la industria.
Es justamente en esos productos en los cuales se dio el aumento de las comisiones. Grandes jugadores como Santander Investment o RJ Delta, entre otros, subieron lo que cobran por administrar sus FCI de plazo fijo o de renta fija de corto plazo. Santander subió de 0,88% a 0,90% la comisión que cobra a los ahorristas por el FCI Super Ahorro Pesos; e incrementó de 0,5% a 0,7% lo que cobra a los inversores institucionales por el mismo fondo.
Asimismo, Santander aumentó a 3,48%, desde 2,28% lo que pide a pequeños ahorristas por administrar el Superfondo Acciones Brasil. Movimientos similares han realizado Tavelli y RJ Delta, entre otros.
Esta última administradora, además, ha hecho algunas modificaciones en sus productos con el fin de atraer inversiones de la ANSeS. En concreto, comenzó a comprar acciones de compañías locales desde su fondo de Petróleo y Gas, cuando unos meses atrás ese FCI invertía principalmente en papeles de empresas estadounidenses y europeas.
Las autoridades de la ANSeS han dicho recientemente que buscarán hacer inversiones que beneficien a la economía local. En línea con esto RJ Delta también lanzó recientemente un fondo que apuesta a activos de empresas Pymes argentinas.
Y esa administradora no es la única que está haciendo cambios. Según trascendió, Standard Investments, del Standard Bank, estaría preparando un plan de negocios destinado a reforzar su cartera de clientes, incorporando a más pequeños ahorristas y, por supuesto, a la ANSeS. “La industria debe reconvertirse para pasar este mal momento, explicó Mazzoni.
Fuente: cronista.com
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miércoles, 4 de febrero de 2009
jueves, 1 de enero de 2009
Fondos comunes y fideicomisos: el colmo de la ‘ANSeS-dependencia’
La industria de fondos cierra el año con un derrumbe del 40% en su patrimonio. Los fideicomisos, por su parte, hoy pagan tasas de interés récord, que llegan al 40%
Los efectos secundarios de la nacionalización del sistema de jubilaciones se están sintiendo con mucha fuerza.
Entre los negocios más afectados están sin dudas el de los Fondos Comunes de Inversión (FCI) y el de los fideicomisos, que tenían en las AFJP a su cliente más importante.
En el caso de los FCI, la industria cerrará el año con un patrimonio de $ 13.008 millones, un 40% menos de lo que tenía a fines de 2007, y un mínimo en cinco años. Esta abrupta reducción se produjo también como consecuencia de la crisis global, que ha minado fuertemente la rentabilidad: los fondos de bonos de largo plazo acumulan una pérdida del 60% en 2008, y los de acciones latinoamericanas caen 51%, según datos de The Fund Pro.
Los Fideicomisos, por su parte, han sufrido un castigo de otro tenor. La escasez de inversores ha hecho que se dispare la tasa de interés que pagan estos instrumentos. De hecho, los fideicomisos cerrarán 2008 con tasas que ya superan el 40% anual, cuatro veces más de lo que rendían en enero de este año.
Tras la muerte de las AFJP, la demanda de FCI y fideicomisos se ha achicado considerablemente. Los cálculos de los analistas indican que con la estatización, ambos han perdido alrededor de un 30% de mercado. Es por este motivo que de aquí en adelante estarán a merced de un solo ahorrista: la ANSeS.
Por estos días, los participantes de estos mercados están haciendo lo imposible por obtener el respaldo del organismo. Los FCI parecen haberlo conseguido: en diciembre, la sangría de dinero se detuvo. De hecho, entraron en lo que va del mes unos $ 900 millones, un máximo desde febrero de este año. La mayoría fue a fondos de plazo fijo, y se sabe que algo de ese dinero proviene de la ANSeS.
El mercado de fideicomisos, por su parte, cierra el año en medio de negociaciones con la ANSeS. Desde mediados de noviembre, la “mesa chica” del organismo ha estado coqueteando con esos instrumentos: ni bien se supo la noticia de la estatización de las AFJP, la gente de Boudou salió a comprar fideicomisos para tranquilizar al mercado.
Durante un mes se quedó casi religiosamente con el 30% de todas las emisiones. Pero a mediados de diciembre y súbitamente, la ANSeS se retiró del mercado, complicando mucho la situación de las empresas que ofrecen crédito al consumo. En las últimas semanas han quedado sin poder ser colocadas dos emisiones, mientras que las que sí fueron vendidas tuvieron que pagar tasas muy elevadas.
Sin embargo, el viernes el Gobierno anunció que destinará a través de la ANSeS $ 1000 millones a la compra de fideicomisos de consumo en los próximos 60 días, a cambio del compromiso de las cadenas de electrodomésticos de bajar las tasas de la venta en cuotas, que llegan al 140% o más.
Fuente: El Cronista
Los efectos secundarios de la nacionalización del sistema de jubilaciones se están sintiendo con mucha fuerza.
Entre los negocios más afectados están sin dudas el de los Fondos Comunes de Inversión (FCI) y el de los fideicomisos, que tenían en las AFJP a su cliente más importante.
En el caso de los FCI, la industria cerrará el año con un patrimonio de $ 13.008 millones, un 40% menos de lo que tenía a fines de 2007, y un mínimo en cinco años. Esta abrupta reducción se produjo también como consecuencia de la crisis global, que ha minado fuertemente la rentabilidad: los fondos de bonos de largo plazo acumulan una pérdida del 60% en 2008, y los de acciones latinoamericanas caen 51%, según datos de The Fund Pro.
Los Fideicomisos, por su parte, han sufrido un castigo de otro tenor. La escasez de inversores ha hecho que se dispare la tasa de interés que pagan estos instrumentos. De hecho, los fideicomisos cerrarán 2008 con tasas que ya superan el 40% anual, cuatro veces más de lo que rendían en enero de este año.
Tras la muerte de las AFJP, la demanda de FCI y fideicomisos se ha achicado considerablemente. Los cálculos de los analistas indican que con la estatización, ambos han perdido alrededor de un 30% de mercado. Es por este motivo que de aquí en adelante estarán a merced de un solo ahorrista: la ANSeS.
Por estos días, los participantes de estos mercados están haciendo lo imposible por obtener el respaldo del organismo. Los FCI parecen haberlo conseguido: en diciembre, la sangría de dinero se detuvo. De hecho, entraron en lo que va del mes unos $ 900 millones, un máximo desde febrero de este año. La mayoría fue a fondos de plazo fijo, y se sabe que algo de ese dinero proviene de la ANSeS.
El mercado de fideicomisos, por su parte, cierra el año en medio de negociaciones con la ANSeS. Desde mediados de noviembre, la “mesa chica” del organismo ha estado coqueteando con esos instrumentos: ni bien se supo la noticia de la estatización de las AFJP, la gente de Boudou salió a comprar fideicomisos para tranquilizar al mercado.
Durante un mes se quedó casi religiosamente con el 30% de todas las emisiones. Pero a mediados de diciembre y súbitamente, la ANSeS se retiró del mercado, complicando mucho la situación de las empresas que ofrecen crédito al consumo. En las últimas semanas han quedado sin poder ser colocadas dos emisiones, mientras que las que sí fueron vendidas tuvieron que pagar tasas muy elevadas.
Sin embargo, el viernes el Gobierno anunció que destinará a través de la ANSeS $ 1000 millones a la compra de fideicomisos de consumo en los próximos 60 días, a cambio del compromiso de las cadenas de electrodomésticos de bajar las tasas de la venta en cuotas, que llegan al 140% o más.
Fuente: El Cronista
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